Cada día que pasa quedo más convencido de que el sistema acusatorio no se implementó jamás en Colombia, que desde el día en que nació ya estaba en crisis y que jamás se recuperó.
La idea de que tenemos un sistema acusatorio “a la colombiana” no puede estar más lejos de la realidad, con ese cuento de a “la colombiana” se le ha dado un entierro de quinta a un sistema procesal que ya solo tiene de acusatorio el nombre y nada más.
El sistema acusatorio así sea con tendencia china, india, mexicana o colombiana parte de la justicia premial, aquí, como dicen, eso no pegó, no se entendió. En su origen el “premio” fue aumentar las penas para que fuera más difícil quedar en libertad antes de la condena y con eso aumentar el hacinamiento carcelario y presionar incluso a inocentes a aceptar cosas que no habían hecho. Luego, la presión aumentó para inflar imputaciones y que las personas por miedo a una condena exagerada y desmedida terminaran aceptando lo que la fiscalía proponía con razón o no, más adelante se consagró la figura del Ministerio Público en el proceso penal, desequilibrando un sistema que debe ser igualitario entre fiscalía y defensa. Si esto no es suficiente, la jurisprudencia aniquiló el principio de congruencia al permitir condenas por delitos no imputados y condenas a pesar de que la fiscalía, titular de la acción penal, pidiera absolución.
Para el postre, la cadena de custodia y las reglas de conservación de la prueba se tacharon de un plumazo al exigir a la defensa que demuestre en qué afectó un “error” de custodia, cosa que ocurre en Colombia y en Colombia, nada más.
Si quieren café, también hay, después de este postre ahora en esta pandemia, se reabren términos y se quiere obligar a litigantes a ir presencialmente a las audiencias, si no van se designará un defensor público, todo esto a pesar de cifras de contagio en aumento, capacidad de UCIS en disminución, número limitado de respiradores, centros judiciales como Paloquemado sin preparación para recibir a las personas o Alpujarra en Medellín cerrado por contagio.
Todo esto es apenas un breve resumen de muchos más argumentos por los cuales nuestro sistema es una mentira.
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