Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Señores editores independientes

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Si nos encuestaran a sus doscientos lectores el resultado sería del 100 por ciento de aprobación excelente para Jorge Andrés Ordoñez, el debutante novelista que venciendo obstáculos entregó su ópera prima “El cielo se hizo pardo”.

Ordoñez, con “La quinta avestruz”, siendo niño fue finalista en el Festival Internacional de Poesía Inédita de Cali en 2020.

Yo en mi Cali nueva”, fue su primer cuento, incluido en la “Antología Voces de Primera Línea”.

Recién egresado de Santa Librada se le midió a su obra mayor y logró el sueño, autofinanciándola mediante la modalidad de pago anticipado, persuadiendo a sus amigos admiradores y, por la elocuencia, que le acreditó respeto entre sus profesores de español.

Entonces fungió de editor: escribió y transcribió los capítulos, Betsimar Sepúlveda, amiga suya, fue su correctora de estilo y, Luis Enrique Amaya, escritor peruano que contactó en las redes sociales, escribió el prólogo.

Sin declinar el impulso buscó una tipografía para imprimirla, llevó listas las páginas y diseñadas las portadas y contraportadas.

Pero le faltó malicia y experiencia comercial, sólo se guio con el deseo de ser leído, vendió ejemplares a 30 mil pesos, dinero que pagó en la tipografía al recibirlos.

Mi columna exhorta a los editores independientes, a que se interesen por “El cielo se hizo pardo”, porque recrea la problemática de las migraciones en la “Sucursal del cielo” tras la erradicación del “Calvario”, sector relevado por el plan urbanístico “Ciudad paraíso”.

La novela es ambiciosa, con historias que conmueven y un tono narrativo que emociona.

Es novela realista, memoria social urbana. Apostarle editorialmente garantizaría un boom literario exitoso.

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