¡Seguridad, más seguridad!

Hugo E. Gamboa Cabrera

Cali se nos está saliendo de las manos a los caleños. Se nos fue convirtiendo paulatinamente en una de las ciudades más violentas del mundo. Si seguimos así, nos vamos a ver equiparados a Caracas.

Lamentablemente, hay una causa profunda para que esté sucediendo todo ese perverso estado de cosas: la disfuncionalidad de muchas familias.

Ese “pequeño” problemita conlleva deserción escolar y, por ende, caer en las drogas, gracias al microtráfico que se tomó la ciudad, después del acuerdo de paz.

Lástima, porque Colombia no se merece eso, por muchas cosas: su belleza natural, el encanto de su población y la alegría, pese a la corrupción y a los malos políticos.

Tiene razón el exalcalde Ricardo Cobo, quién no quiso volver a ser candidato a la Alcaldía debido a que en su partido, el Conservador, se le atravesaron feamente para trancarlo, al proponer que la Policía, especialmente la Policía, a la que considera vital para salvar la ciudad de tanta inseguridad y peligro, cambie de estrategia, es decir, se utilice gran parte de sus hombres vestidos de civil y utilizando vehículos de bajo perfil, además de drones, en razón a que las “benditas” cámaras de seguridad, en buena cantidad, no funcionan porque se dañan.

Debían ponerle atención. Todas las propuestas buenas deben ser escuchadas desde la élite del poder, esa que anda en vehículos blindados y que cree que vive en un paraíso.

De eso depende el éxito de los próximos Juegos Panamericanos Junior.

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