Tal parece que esta poesía de Antonio Machado hecha canción por el fabuloso cantante catalán Joan Manuel Serrat es la guía de Gustavo Petro Urrego para tratar de desempeñarse como jefe de Estado, situación que en sus tres meses de gobierno ha sido más defectuosa que acertada.
Ejemplos: Insiste en acabar con la exploración de petróleo, gas y minería, siendo el primero el gran negocio para el país que le acaba de producir 27 billones entre enero y septiembre del año en curso, es decir, más que la tal reforma tributaria, que solo logrará poner a aguantar hambre a los más pobres, acabará con la clase media y a los más odiados por la izquierda —los ricos— los piensa aburrir para que se vayan del país y nos dejen sin empresas y sin empleos.
Esos eran postulados de Fidel Castro y Nikita Khruschev, para “gobernar”, según ellos, a su antojo a los pueblos que dominaban. Asimismo, la ministra de salud, Carolina Corcho, destituida por el mismo Petro en su alcaldía de Bogotá, por acabar con “Salud Capital”, piensa destrozar las EPS y establecer un servicio de salud administrado por el mismo Estado, cuando se sabe de antemano, que el Estado no sabe administrar nada y menos, la izquierda.
El servicio de salud colombiano está considerado por organismos internacionales como el décimo en calidad en el mundo. No entendemos entonces, como proponen una cosa de esas. A no ser que piensen mejorarlo con los cien “médicos” (¿¿¿???) cubanos que traen, de quienes se dicen son agentes del G-2 cubano, tal como sucedió con muchos de ellos en Venezuela, con Chávez y Maduro.
Igualmente, nos hemos enterado que el ministro de justicia, un señor Osuna (dicen que cuota de César Gaviria), posiblemente aleccionado por su presidente, presentó en un proyecto la nefasta propuesta de controlar a los medios de comunicación que “deberán pasar por las manos de un comité de instrucción criminal” que revisará si lo que se informará a la gente “le conviene o no al gobierno del señor Petro.” Grave. Todos sabemos cómo comienza esto y como termina.
Preguntado este ministro por periodistas de un importante medio radial colombiano sobre tan delicado tema, prometió “revisarlo” y “retirarlo” si no había consenso. De cual consenso hablaría si nunca lo hubo antes de redactarlo en el proyecto de “política criminal”.
Vaya a saber uno si sucederá lo mismo con la “amnistía a la primera línea”, retirado de otro proyecto pero con la amenaza de los interesadísimos congresistas que el país conoce, de incluirlo en otro proyecto.
Cosas como estas son las que no nos deja a muchos opinar sobre otros temas distintos al gobierno nacional, pues somos conscientes de lo que nos corre pierna arriba.
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