El departamento del Valle del Cauca, es sin lugar a dudas el epicentro económico del suroccidente colombiano, el polo de desarrollo de todo el Pacífico de nuestro país, la puerta de entrada y salida a la cuenca económica que conforma un poco más del 60% del PIB mundial.
Esta hermosa tierra a su vez cuenta con unas ventajas comparativas y algunas competitivas bastante interesantes si lo comparamos con otras regiones del país.
Para hacer mención de las primeras, podemos encontrar el acceso directo al Océano Pacífico, un suelo extraordinariamente fértil en diversos puntos de su geografía tanto en el valle del río Cauca como en sus terrenos de ladera, especialmente aquellos ubicados en el centro-sur de su cordillera Central y en la parte norte de la Occidental, dando acceso a varios pisos térmico que abren la posibilidad de tener diversos cultivos que son potenciados por una gran riqueza hídrica, entre muchas otras cualidades.
Respecto a las segundas, por mencionar algunas podemos encontrar una de las mejores infraestructuras viales del país, así como un tejido de siete ciudades de más de 100 mil habitantes diseminadas por toda la geografía departamental, la presencia de siete universidades de primer nivel, una red de aeroportuaria compuesta por tres terminales aéreas en funcionamiento para el transporte de carga y pasajeros (Palmira, Cartago y B/ventura) y uno con el potencial de convertirse en un terminal satélite de carácter regional (Tuluá), esto, entre muchas otras cosas se hacen presente en tan solo un poco más de 22.000kms2.
Son muy claras las virtudes de nuestro departamento y es evidente el esfuerzo que han hecho durante varios años la Gobernación del Valle, la Alcaldía de Cali, algunos privados y las Cámaras de Comercio por posicionar este territorio a nivel nacional e internacional, haciendo aportes económicos y conceptuales para la consolidación de una agencia de inversión, Invest Pacific, que poco a poco se ha venido ganando un espacio y reconocimiento en diferentes escenarios, mostrando resultados progresivos en materia de inversión.
Es cierto, parece y los resultados respaldan la gestión de Invest Pacific, que el departamento se esta convirtiendo en un gran polo de atracción de la inversión extranjera que está arribando en nuestro país.
Sin embargo, las ventajas enunciadas no son suficientes para convertir a nuestro departamento en un verdadero referente internacional, no lo son por lo menos pensando en crecer de manera exponencial en materia de inversión y mucho menos para la retención de la misma en el largo plazo.
Es cierto, el Valle del Cauca es referente nacional, pero debemos pensar en grande porque tenemos la capacidad y el potencial de lograr resultados de talla internacional, podemos soñar en convertirnos en el mediano plazo en el polo que atrae la inversión no solo de Colombia sino también de la comunidad Andina y por qué no, de la Alianza del Pacífico.
Es fácil decirlo y soñarlo, pero requiere superar numerosos desafíos que se hacen presente en este territorio.
La violencia urbana, la consolidación de la seguridad rural, el acceso real y universal a un sistema educativo incluyente y de calidad por parte de la población, la sostenibilidad medioambiental, la disminución de las brechas de desarrollo socieconómico entre sus subregiones y por supuesto la descentralización de la toma de decisiones que permita la participación real de actores diferentes a los que hacen presencia en la zona metropolitana de la capital vallecaucana.
Este último punto es de gran importancia, ya que permitiría la inclusión de manera efectiva de visiones de desarrollo acordes a las realidades de las subregiones del departamento, porque no podemos negar que si en el país nos quejamos del centralismo de Bogotá, cuando se recorre el Valle del Cauca, constantemente se escuchan voces que hablan de un exceso de centralismo en Cali.
Este departamento lo tiene todo para ser referente en muchos aspectos, para ser un polo que a su vez irradie sus beneficios a todos los departamentos que componen la cuenca del Pacífico colombiano (es necesario tener un entorno y un vecindario “sano” para que el esfuerzo sea sostenible). Es absolutamente imprescindible que se distribuyan y se traduzcan los resultados económicos en el mejoramiento de los índices de desarrollo humano de los habitantes de la región.
Asimismo, no podemos perder de vista que se deben emprender acciones estratégicas y sostenidas que vayan más allá de lo puntual y publicitario, esfuerzos que deben ser de origen intersectorial, que tengan un norte claro para el mediano y largo plazo y que no estén sujetos a dinámicas políticas, acciones que son imprescindibles para que un día podamos decir: “salve Valle del Cauca”.
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