¡Salvar a Cali!

Umberto Valverde

Escuché detenidamente las reuniones que hizo el alcalde Jorge Iván Ospina y su equipo de trabajo con tres gremios importantes de nuestra ciudad: discotecas, músicos y orquestas, bailarines, escuelas de salsa y danza en general. Reuniones digitales con más de 150 personas por día. Los tres sectores coinciden en una primera etapa que pasa por la contingencia, la creación de un fondo de emergencia. En las discotecas, para empleados, no tanto para sus dueños. En músicos y bailarines porque son artistas informales, que sus entradas dependen de lo que producen.

Los propietarios de discotecas necesitan apoyo para no cerrar sus sitios, en cuanto a arriendo, servicios de energía y agua y los impuestos. Los músicos necesitan propuestas para ir rápidamente a la apertura, con protocolos adecuados. Igual para los bailarines. En este momento, muchas discotecas están cerrando (igual que restaurantes) y las escuelas de salsa no tienen como mantenerse. Es decir, el panorama a dos meses puede ser una catástrofe, un colapso. Cali es una ciudad de servicios, no de industria ni de construcción, frente a Medellín nos quedamos atrás.

Hay que decirlo también: tanto los músicos como los bailarines, escuelas de salsa, y, otras expresiones similares, son expresiones informales, con mucho ego y nunca fueron conscientes de la necesidad de agremiaciones fuertes, unidas. En escuelas de salsa, hay cinco asociaciones. En músicos, hay cuatro, en plena pandemia, nacieron otras dos, es decir, seis. Visto así es un panorama complejo porque no tienen capacidad de reacción ni presencia frente a las autoridades, tanto nacionales como locales. Esto es gravísimo, pero no existe la intención de mejorarlo, los egos son enfermizos, pero la falta de liderazgo es más evidente.

El gobierno nacional y el Ministerio de Cultura han sido sordos al clamor de Cali. Se han hecho reuniones pero no hay medidas de salvamento. Con el cambio en la responsabilidad de la gradualidad de la apertura, teniendo en cuenta que el Presidente les entregó la pelota a los alcaldes, queda la búsqueda de soluciones en las manos del alcalde Ospina y su gabinete. Ya hicieron las reuniones y conocen el problema al detalle.

Ahora es el momento para ser imaginativos, eficientes, nada burocráticos y equitativos, con un punto claro, la identidad de Cali es la salsa, tanto por su valor internacional, y cómo el atractivo para el turismo. Las medidas no pueden demorar, cada día marcará el destino hacia una ciudad colapsada, en ruina, en hambre, desesperada. Jorge Iván Ospina recibió una alcaldía quebrada, pero no lo denunció debidamente, por lo tanto, todo está en sus manos. La segunda oportunidad que le da la vida como alcalde, es el momento para demostrar que no debemos repetir el mensaje de lávese las manos, échese gel, distanciamiento a dos metros, eso ya está aprendido, ahora se requieren las soluciones.

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