¿Resurgirá el centro político en Colombia?

Alberto Ramos Garbiras

El pasado 11 de agosto el Diario Occidente programó la presentación virtual del libro “El centro político: concertación y dispersión” de mi autoría, libro que fue exhibido en la última feria del libro de Bogotá, FILBO-2022.

Sostuvimos un diálogo con la directora del periódico, Rosa María Agudelo, estando acompañado por el jefe de redacción Mauricio Ríos y Michel Maya, ex concejal de Cali, graduado en Gobierno y Relaciones Internacionales, Universidad Externado de Colombia.

La idea de crear la Coalición Centro Esperanza(CCE) se concretó para combatir la polarización y el continuismo. No pudieron lograrlo y fue la polarización entre la díada derecha e izquierda la que absorbió y disolvió a la CCE; al candidato Sergio Fajardo que logró la nominación como el más votado de la coalición en la consulta popular, la gente no dejó de verlo como continuista, ese fue su INRI.

La polarización empezó en forma desde el año 2010 cuando Juan Manuel Santos se apartó de Álvaro Uribe, y entre ellos se atacaron incesantemente durante 8 años, intensificada esa disputa alrededor del plebiscito por la paz, continuada la confrontación durante los 4 años del gobierno de Iván Duque.

El mismo bloque en el poder se fracturó y se enfrentaron. La polarización entre la izquierda y la derecha se visualizó durante la elección del año 2018 y se amplió durante todo el gobierno del presidente Duque.

La oportunidad de haber conformado el centro político con opción se dio en la campaña del 2018, para el 2022 el realinderamiento de las fuerzas políticas tomó otro giro.

Para el 2022 un tercero en solitario pasó a la segunda vuelta, sin partido político, Rodolfo Hernández, sin ideología definible, sin discurso consistente, logró captar el descontento de millones de votantes, con frases dispersas en Tik Tok atrajo a las personas portadoras de un profundo malestar contra la clase política, inclusive muchos lo vieron como del centro político, porque cuestionaba comportamientos del uribismo y del petrismo; Ingrid Betancourt que dinamitó en centro político, se lanzó luego con candidatura propia y al no prosperar en las encuestas adhirió a Rodolfo Hernández, proclamándolo como del centro, pero el resultado de todo fue este: los analistas identificaron al candidato independiente como un hombre de derecha, un populista ambiguo.

Los dos derechistas con opción durante la primera vuelta electoral, Fico Gutiérrez(que surgió de otra coalición de un falso centro político, la coalición de la experiencia), y Rodolfo Hernández, se retroalimentaron después porque la votación de Fico se trasladó a Hernández quien había obtenido solo casi 6 millones de votos, pese a sus posiciones híbridas, ya en la segunda vuelta captó el voto de las derechas dispersas, alcanzando cerca de 10 millones y medio de votos. Otra confusión prefabricada fue la postura del presidente en ejercicio al auto-llamarse de extremo centro.

Alguna prensa internacional le hizo eco, por ejemplo, el Washington Post, calificó a Iván Duque como de centro derecha. Alejandro Gaviria, a finales de mayo 2022, dijo al Financial Times, “Estamos durmiendo en la punta de un volcán, sería mejor tener una explosión controlada con Petro, que embotellar el volcán”.

Esto explica como una figura del centro político que había sido llamado por el liberalismo oficial y no aceptó censuras ni cortapisas, se alineó en la segunda vuelta con Gustavo Petro, en la recta final. Un periodista del Diario.es dijo: Lo que le pasó al centro político, fue una saga de intrigas internas, movimientos en falso y choque de egos.

Al verdadero centro político siempre le hizo falta un portavoz, un vocero que explicara el proyecto y condujera el debate, la clase de consulta popular que se realizaría, el origen de las diferentes candidaturas, que difundiera segmentos del programa conjunto, etc, esto se suplió con las expresiones de los mismos candidatos aspirantes, de un abanico compuesto inicialmente por Humberto de la Calle, Jorge Enrique Robledo, Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán, Juan Fernando Cristo, luego con Alejandro Gaviria, Carlos Amaya, Ingrid Betancourt, entre otros.

De esta manera ninguno logró la resonancia necesaria. También se intenta explicar en el libro, algo que conversé con Alirio Acevedo y quedó en el preludio, por qué los centristas confundieron una consulta popular electoral interpartidista para seleccionar un candidato a la presidencia, con una elección primaria/interna de partido político, y se enredaron en la competencia dentro de las coaliciones por una doble puja: hacia dentro buscando cada uno un mejor posicionamiento y hacia afuera, compitiendo con las otras coaliciones, al mismo tiempo confrontados con los candidatos que no acudieron a las consultas populares, o sea un tercer foco de confrontación.

Otro error de los dirigentes de la CCE se registró porque desaparecieron durante el estallido social( así también se desaparecieron los periodistas de los medios tradicionales, parapetados solo en boletines de prensa desde los escritorios); la CCE, no orientó a los manifestantes, no explicaron ese fenómeno político que generó casi 4 meses de reclamos airados iniciado el estallido por una reforma tributaria inequitativa.

Este estallido social desembocó en una violencia callejera por los excesos del ESMAD, por la falta de diálogo, por el incumplimiento del pliego petitorio, ni siquiera se pronunciaron cuando la Comisión Interamericana de Derechos Humanos entregó el informe sobre los asesinatos y desapariciones de los jóvenes que reclamaban y fueron envueltos en las reyertas.

La CCE practicó un equilibrismo de centro, un reformismo light, distante de las transformaciones profundas que necesita el país, dijo el ex ministro Guillermo Rivera.

El Nuevo Liberalismo con su personería rediviva por sentencia de la Corte Constitucional, se equivocó al no acompañar una lista única cerrada para el congreso y al no saber zanjar las disputas internas, trenzándose innecesariamente en pullas públicas con el candidato del Partido Verde.

El centro político sí existe y es necesario para lograr la moderación, pero su naturaleza al estar ubicado en la mitad de la derecha y la izquierda es la inestabilidad.

Y como se nutre de varias ideologías corre el riesgo siempre de disolverse o ser captados sus figuras por los extremos de la díada, del binomio que marca la historia de los países: la derecha y la izquierda. El funcionamiento de los centristas en Alemania con Angela Merkel es una prueba irrefutable de la operatividad para salir de las crisis y orientar a la nación.

El mismo presidente Gustavo Petro al empezar su gobierno se corrió al centro izquierda para evitar ser macartizado como extremista. Ya cooptó figuras de la centro derecha como el ministro de hacienda, José Antonio Ocampo, un hombre contemporizador con los empresarios, que fue asesor durante la campaña de Sergio Fajardo.

Llevó al ministerio de relaciones exteriores al Señor Leyva un conservador del centro político por sus posturas demócratas durante largos años; Vinculó a una figura como Alejandro Gaviria, de centro-centro, un moderado, nombrándolo en el Ministerio de Educación.

A Alfonso Prada, un centrista santista, lo vinculó como ministro del interior; Luis Gilberto Murillo, otro centrista, lo vinculó a la embajada de EEUU; Jorge Londoño, centrista verde, lo llevó a la dirección del SENA.

Y se ha rodeado de varios santistas a fin de recomponer el proceso de paz. Y Petro se ha rodeado de liberales moderados. Y exhibe un discurso socialdemócrata, de donde puede resultar un Neosocialismo, albergando el propósito de realizar transformaciones que modernicen el Estado y disminuyan las inequidades.

En Colombia una forma de volver a aparecer el centro político con opción es la formación de una bancada parlamentaria que se ubique en la independencia frente al gobierno, pero casi todos los congresistas del centro están en la coalición con el pacto histórico, entonces al tratarse de un gobierno que empieza y es atractivo por los cambios que anuncia, la mirada de los centristas para recomponerse y posicionarse debe ser desde afuera con el disenso o disentimiento para ejercer un control político y hacerle seguimiento a los desarrollos del gobierno que, enfrentara una dura y feroz oposición de los congresistas uribistas.

Especialización en derecho constitucional, Universidad Libre; magister en ciencia política de la Universidad Javeriana; PhD en Realidad Política Latinoamericana, Universidad Nacional (UNED) de Madrid España; ha sido profesor de ciencia política en la Universidad Libre y la Universidad Santiago de Cali.

Actual profesor de las asignaturas: derechos humanos y derecho internacional y cátedra de paz, Universidad Libre.

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