La reforma política obtuvo la conciliación de refilón para seguir en la próxima legislatura con cuatro debates, 59 votos a favor entre los retazos de la bancada de gobierno, donde varios independientes jugaron a ser de la bancada oficial, una coalición al detal atrayendo independientes graneados.
Por falta de una coalición más sólida se hundió la reforma a la justicia, se vació la reforma política y la tributaria les quedó coja. Las maniobras que se hicieron en la Cámara de Representantes dejaron inconformes a muchos pues el almendrón de la reforma política era purificar la participación acabando con el voto preferente, al no lograrse, la reforma quedará imperfecta y el sistema político lleno de inconsistencias.
Las maniobras molestaron sobre todo a los miembros de la Alianza Verde porque vieron deformados los propósitos iniciales de la reforma. Y a otros congresistas de la oposición.
La reforma política a fondo si es necesaria pero la pretenden dejar con flaquezas para precisamente perpetuasen los que saben cómo se apoderan de porciones de Estado sin ser regulados y cómo se sostiene a las clientelas.
Pero el electorado esta arisco porque tanto escándalo y denuncias comprobadas hacen que se tornen más escépticos frente a la dirigencia tradicional, la consulta anticorrupción con 12 millones de votos fue la campanada definitiva de que todo no puede seguir igual.
Los partidos tradicionales ya no son partidos fuertes, y los partidos nuevos surgidos después de la reforma del año 2003 se deshilacharon en 16 años por las mutaciones constantes ante el presidencialismo de reelección, con un trasteo entre uribistas y santistas.
Para el calendario electoral 2019 en disputa por las alcaldías y las gobernaciones, las coaliciones serán más variadas, abigarradas e inentendibles, y los candidatos independientes que también buscarán coaligarse, se reproducirán.
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