¿Raquitismo empresarial?

Rosa María Agudelo Ayerbe

La Superintendencia de Sociedades dio a conocer el ranquin de las 1000 empresas más importantes del país a partir de los resultados obtenidos con corte diciembre de 2019. Las cifras confirman que las empresas venían creciendo sustancialmente, antes de que el coronavirus desplomara la economía global.

Lo importante de este comportamiento es que sin duda les permitirá resistir la crisis y contar con recursos para emprender la recuperación una vez pase la emergencia. El aparato productivo de Colombia no se ha destruido y por lo tanto podemos esperar que sea un motor que apoye de nuevo el desarrollo. Tener un sector empresarial robusto nos permite conservar y crear más empleo, a través de esta crisis. Sin embargo, las buenas noticias no son iguales para todas las regiones y los resultados del ranquin dejan muchos cuestionamientos y retos sobre la concentración de la riqueza en pocos puntos. La economía de nuestro país también es víctima del centralismo.

En la región Bogotá-Cundinamarca están ubicadas 535 empresas de las 1000 de mayores ingresos operacionales del país, que aportan el 63.4% del total de ingresos operacionales de estas empresas en Colombia. En Antioquía se ubican 181 empresas que aportan el 15.1% y en el Valle del Cauca están solo 41 empresas con el 8.2%. Visto de esta manera podríamos no sentirnos preocupados pero cuando agrupamos por regiones, Bogotá- Cundinamarca y Antioquia conservan las dos primeras posiciones y se trepa al tercer lugar la Costa Atlántica con el 10,1% de los ingresos y el Pacífico queda cuarto con el 8,4%. ¿Qué alarmas nos deben encender estas cifras? Sin duda, la primera es que el aparato productivo del Valle es muy pequeño con las limitaciones en generación de empleo que ello implica.

Lo segundo, nos ratifica que hemos hecho muy poco por desarrollar armónicamente nuestra región. Sin duda, en la post pandemia ambas situaciones nos pasarán factura y podemos anticipar que en la región será más lenta la recuperación económica y habrá una mayor presión migratoria y social sobre Cali. A mayo de este año, los cálculos del Dane ya arrojaban que en los 4 departamentos del Pacífico la tasa de desempleo era superior al promedio nacional. No puedo desconocer que hay muchos actores trabajando en planes de reactivación, ni que hay un esfuerzo para planear regionalmente desde la RAP.

in embargo, no veo ni la celeridad ni la agresividad que la situación amerita, lo cual se agrava considerando que nuestra posición no era la mejor antes del Covid. ¿Será esta coyuntura el momento para salir de la peligrosa zona de confort desde la cual creemos que somos grandes cuando la realidad de nuestras cifras demuestran que vamos rezagados? Hoy más que nunca se requiere del trabajo coordinado del sector público, el privado y la academia para encontrar soluciones y para emprender soluciones. Aunque anticipo que en los próximos meses nos anunciarán estudios y diagnósticos.

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