Queridos viejos

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Piero con su canción “Mi viejo” resalta que los adultos mayores sufren de soledad y tristeza. Alberto Cortez en “La vejez” señaló la más grave dictadura padecida por los viejos. Y, García Márquez, en “El amor en los tiempos del cólera”, anunció que la vejez nos asaltará desprevenidos. Si escuchamos con atención la canción con que Piero le expresó su sentimiento filial de hijo a Pascuale Anunciato De Benidictis, hallaremos los versos más sublimes a la vejez: Anda solo y esperando. Tiene la tristeza larga, de tanto venir andando.

Ahora ya camina lento, como perdonando el viento. Cortez le cantó más escuetamente a la adultez: La vejez es la más dura de las dictaduras, la grave ceremonia de clausura de lo que fue la juventud. Pero si somos escépticos de lo lírico, escuchemos lo que anunció Gabo: “Florentino Ariza descubrió ese parecido muchos años después, mientras se peinaba frente al espejo, y sólo entonces había comprendido que un hombre sabe cuando empieza a envejecer porque empieza a parecerse a su padre”.

Colombia dedica la última semana de agosto a los adultos mayores, es decir, a los abuelos y a los pensionados. Si investigamos su realidad social encontraremos que el 11 por ciento de nuestra población es mayor de 60 años y casi la mitad de esa cifra vive en la pobreza absoluta y la mayoría en la soledad. Entre quienes tienen derecho a la seguridad social, apenas el 30 por ciento goza de pensión de jubilación. ¿Será que esa falta de protección social del Estado y nuestras actitudes, les hacen más dura su dictadura?

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