Profesión de alto riesgo

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Le propongo al doctor Edward Rodríguez, representante a la Cámara que presentó un proyecto para librar a los estudiantes del peligro ideológico de los maestros, que también piense una norma que garantice la docencia, hoy convertida en una profesión de alto riesgo. ¿Será que el honorable congresista ha tenido acceso del video viral que muestra a un adolescente armado de un cuchillo y ataca a su profesor en el colegio Francisco de Paula Santander de Bucaramanga?

En vez de legislar sobre lo legislado sería más útil debatir una norma que proteja el ejercicio de la docencia en una sociedad descompuesta, violenta y convulsionada.

La memoria histórica también registra a los mártires maestros, unos por ejercer el derecho a asociarse, el ejemplo de Carlos Murillo; otros caídos por el disparo del estudiante facilista al perder una evaluación, como el caso de Ovidio Estrada en Toro, Valle; otros por asumir la misión de combatir el micro tráfico en las instituciones, fue el caso de Francisco Montaño asesinado en la puerta del Colegio Caicedo y Cuero; también de Francisco Cepeda, ultimado por los enemigos de la paz por liderar los derechos humanos entre los estudiantes.

Ellos fueron mártires, pero a diario hay varios docentes que llegan temerosos a cumplir con su jornada: su labor tambalea entre dejarse manosear por los incorregibles perturbadores de su clase o imponer la disciplina y verse en riesgo sanciones por la mala interpretación de la Ley de Infancia y Adolescencia.

La prohibición de expendedores y consumidores a doscientos metros de los colegios, ¿será otro chicharrón para los docentes? Apaga y vámonos.

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