#PopulismoPunitivo

Iván Cancino

Colombia es un país que disfruta con el castigo, siempre y cuando el mismo no recaiga sobre quien lo pide. Múltiples ejemplos tenemos para apoyar esta afirmación, la izquierda pide a gritos investigaciones y cárcel para la derecha y viceversa, cada uno acusando por conductas que, en muchos casos, lejos están de ser punibles. En año preelectoral y electoral sí que se multiplican estas acusaciones.

A Cepeda le ofende que Uribe pida garantías o que se defienda con las armas que le da la ley, pero cuando es él el investigado o algún miembro de la izquierda, léase Petro, grita enaltecido y descontrolado que es una persecución política, que le están violando garantías y corre a buscar refugio en sus “amigos”, los organismos internacionales pidiendo protección.

Por otro lado, se encuentran los grupos que están en favor del aborto. Éstos no aceptan argumentos de quienes no comparten sus opiniones y viceversa. Así mismo están los antitaurinos atacan con rabia y con vías de hecho a quienes todavía quieren ver este ¿espectáculo?

En materia penal todo el mundo opina, en muchas ocasiones sin haber siquiera consultado a algún experto sobre el alcance de sus palabras. Quienes conocemos del tema nos asombramos de la cantidad de mentiras que se dicen cuando se denuncia a alguien y más cuando esas acusaciones gozan de un tinte mediático.

De la misma forma se lincha al juez que deja en libertad a una persona capturada, sin tener en cuenta que la detención se produjo de forma ilegal. Si se vence el término que dicta la ley y una persona es liberada, pobre personaje togado que debe enfrentar la furia ciudadana que recae sobre él o se empieza a culpar al abogado o al cliente por dilaciones, cuando en realidad no las hubo porque para la libertad éstas no pueden estar presentes.

La gente quiere justicia y el error es vincular esta palabra con la cárcel, justicia no es encarcelar por encarcelar. Por eso la crítica a la JEP no es por la pena alternativa o simbólica, sino porque esta tarda en llegar y se permite participar en política con impunidad antes de aplicar las sanciones previstas.

No se entiende porque se sigue abusando del populismo punitivo, sacan pecho políticos defendiendo la cadena perpetua y la creación de nuevos penales relacionados con el medio ambiente, sin tener en cuenta que ni lo uno ni lo otro va a evitar que se abuse o mate a los menores y menos que el medio ambiente no sufra daño.

Se sigue insistiendo en que el derecho penal solucione todos los problemas que gobernantes, incluidos políticos de izquierda y derecha no han podido solucionar por las vías que son, como la educación, prevención, inversión social, alertas tempranas y respuestas oportunas entre otros muchos, eso sí, ninguno ligado al derecho penal que pueda solucionar los problemas de un país.

Ni que hablar de las penas que se imponen en donde el debate o la justificación es inexistente, de ahora en adelante los ciudadanos debemos exigirles a los legisladores que debatan por qué al peculado le imponen 10 o 20 años, al hurto de tanto a tanto. La pena debe servir para que la conducta no se repita, para que el delincuente no repita su actuar contrario a la ley y se debe estudiar cuál monto y cuál clase de sanción a partir de un debate basado en las normas y leyes.

Es hora de ponerle desde la academia mayor presión al Congreso para que deje de usar el derecho penal como plataforma de votos o bien que escuchen a expertos antes de hacer leyes que no cumplen sus fines.

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