Plegaria por Piero

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Confieso que estoy triste, igual que todos sus admiradores. Entusiasmados esperamos el 19 de noviembre, día de asistir al teatro Jorge Isaacs , al concierto de Piero en sus bodas de oro de carrera artística.

Pero el espectáculo quedó aplazado porque tuvo complicaciones cardiacas. Nos devolvimos cabizbajos porque esa noche, ni mi viejo, ni Pedro Nadie, ni Juan Boliche, ni María Madrugada, ni Valdemar el Brasilero, ni mi país y sus cosas que pasan, pudieron ser arrullados con su voz y los acordes de su guitarra.

A Piero siempre le gusta cantar en el Isaacs, contiguo a la Ermita, es un hombre muy creyente. “Todo era frio, sin vida y tenebroso/ cuando de pronto se oyó la voz de Dios/….Por eso hay que cantar aleluya”/ Señor Dios de La Ermita, atiende esta plegaria de los admiradores de Piero que hoy pedimos por su salud. Lo necesitamos bien sano con sus pulmones y su voz en alto. Más, en estos tiempos porque él es un auténtico juglar de la paz que recorre los caminos de América. Queremos que siga cantando siempre su canto: “En el aire está la vida, en las canciones el amor./ En el silencio la calma del alma, en la palabra la voz/ Que todos miren mi cara ./ Nadie deje de mirar. / Como se mueve mi boca/ cuando me pongo a cantar”./ Confiamos que saldrá de este impase. Que siempre joven, con su melena despeinada, su camiseta blanca y su jean, volverá al Isaacs y también a la Universidad del Valle. Corearemos “para el pueblo, lo que es del pueblo”.

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