Pirómano

Natalia Bedoya

Les confieso que esta semana quería escribirles sobre la indignación que siento al escuchar a alias Timochenko negar cínicamente el reclutamiento infantil y la violación sistemática de su grupo terrorista durante más de 50 años o al escuchar a Juan Manuel Santos llamando a la unidad nacional cuando durante su mandato echó a la borda la posibilidad de un diálogo nacional por satisfacer su ego, siendo él el responsable de la impunidad y burla de las Farc. Pero lo sucedido el pasado miércoles 9 de septiembre en Colombia, amerita que dediquemos unas líneas a reflexionar sobre qué clase de sociedad somos.

Me duele profundamente la muerte de un colombiano inocente como Javier Ordóñez y exijo justicia para él y su familia, pero la violencia no se responde con violencia. Lo que vivimos en las calles de Bogotá y otras ciudades refleja una sociedad enferma e intolerante, estaciones de policías incendiadas, policías y civiles heridos, 7 muertos y más de 50 vehículos vandalizados. Ese no es el camino para exigir justicia.

Y mientras los vándalos estaban en la calle, el pirómano, a través de su twitter, incitaba a más violencia, miedo. Un profundo dolor de patria sentí al leer a Gustavo Petro, quien cree que porque él perteneció a un grupo al margen de la ley, hoy puede seguir incitando al delito e incendiar el país para ocasionar una guerra civil.

Está equivocado el Senador de la Colombia Humana si cree que será presidente volcando a los vándalos a la calles para generar caos, ya lo hemos derrotado en las urnas y el 2022 no será la excepción. El peligro acecha y debemos unirnos por el bien común. ¡No más pirómanos!

Comments

Comparte esta noticia...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar