“Queremos más empleo” fue una de las solicitudes que le expresó al alcalde uno de los muchachos que hacen parte del paro en Cali.
Si bien es cierto que el trabajo es uno de los ideales que clama nuestra dolida juventud junto con la supresión de reformas legales no muy gratas, es uno de los más importantes.
La creación de empleo y puestos de trabajo productivos, esto es que generen valor y riqueza socialmente hablando, solo es posible con el movimiento del capital. ¡No pueden producirse por generación espontánea! Y la rotación del capital no es otra cosa que el dinero circulando sin limitaciones de horarios, es la dinámica del intercambio de bienes y servicios, son las rápidas interacciones reales y virtuales entre vendedores y compradores. Sí, la movilidad del capital es más importante que la de cualquier otro tipo si nuestro deseo inmediato es crear puestos de trabajo.
Por lo general los primeros empleos que obtienen la mayoría de nuestros jóvenes pertenecen al sector de servicios, muy especialmente al de actividades de esparcimiento, recreación y diversión. Hablamos de un sector económico tan amplio e intensivo en mano de obra conformado por restaurantes de todo tipo, tascas, bares, clubes y discotecas. Generador de empleos que no requieren mayor grado de calificación por lo que no es de extrañar que sea la población juvenil la que da vida al variopinto conjunto compuesto de meseros, cocineros, bailarines, músicos, animadores, barmans, artistas y Djs.
Un sector nocturno caleño operando de forma eficaz, y por supuesto respetando los protocolos de bioseguridad que exige la pandemia, es parte de la solución y no del problema.
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