El río Aguacatal nace en el corregimiento La Elvira, a 1.800 metros sobre el nivel del mar, en límites con Dagua y La Cumbre. La problemática en la subcuenca del río se puede resumir así: Las aguas de las casas van a dar a las quebradas que afluyen, hay viviendas con pozos sépticos colmatados que están filtrando líquido a los afluentes, toda la población de Montebello, más de 20.000 personas, contamina con sus drenajes; con la presencia de taladores para sembrar, se pierde la capa vegetal, \”cuando llueve el agua corre y forma avalanchas en la parte baja, muchas personas fumigan sus cultivos con químicos que van a dar al cauce\”, dijo un lugareño.
La condescendencia de la CVC ha sido pasmosa, argumentan que no pueden perseguir a la gente que subsiste de ello. El problema mayor es la tala de bosque maderable. A un costado del río, en la quebrada El Chocho (principal tributario), el problema es de minería.
El Dagma expone: \”la cuenca del río es vulnerable a la erosión, la cual aumenta el lavado de sedimentos y la turbiedad del agua; fenómeno bastante notorio debido a la explotación de carbón y material para construcción, factores que afectan directamente la flora y la fauna acuática\”. Hasta ahora las minas ilegales no han sido cerradas por la CVC. La quebrada, el río Aguacatal afluye al río Cali y este al final al río Cauca.
Las normas ambientales y de saneamiento quedan como letra muerta, no se aplican, solo se invocan. Se presentan deficiencias en la exigibilidad de las medidas de seguridad, la clausura de las instalaciones mineras, nueve empresas con más de 40 bocaminas.
Ni siquiera con las auditorías ambientales comunicadas por la Contraloría Municipal, el estudio de la fundación Pacífico Verde y los análisis del instituto Cinara, se han tomado los correctivos. Y eso que la quebrada El Chocho le contribuye a seis acueductos rurales: Lomitas, Golondrinas, Villa del Rosario, Montebello, Campo Alegre y las Palmas.
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