Odio a los gays

José David Solís Noguera

Ser homosexual pareciera ser un delito imperdo-nable, una enfermedad incurable o un pecado que ni siquiera el diablo podría tolerar. Este año ha sido difícil para la comunidad Lgbti, especialmente desde la elección de Donald Trump y su ´vice´ Mike Pence, quien ha declarado abiertamente su homofobismo y dice que los gays son una amenaza para la humanidad. En Colombia, tenemos al polémico pastor Arrázola, quien ha emprendido una campaña de rechazo hacia los “mariquitas”. Estas posiciones generan odio y no permiten entender que el mundo es distinto y que las diferencias construyen sociedad.

La carta amenazante en contra de los gays, radicada en la Secretaría de Salud de Cali, nos debe llevar a trabajar intensamente en generar una conciencia de respeto a la diferencia sexual. Es aquí donde recuerdo aquel derecho Wayúu, compartido por el gran Jaime Garzón: “Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente”. Colombia vive inmersa en una cultura violenta, y aunque se haya avanzado en ciertas reconciliaciones humanas, aún contamos con algunas personas que tienen la intención de dañar a otros sólo porque no piensan como ellos.

Aún se tiene un camino largo por recorrer y la solución es la educación, para que la sociedad entienda la homosexualidad y no discrimine. De igual forma, los gays tienen el trabajo de liberarse de sus propias cadenas para empezar a conquistar un escenario donde se expresen sin miedo o temor al rechazo. Asumir con respeto quienes son, ayuda a los demás a entender un mundo lleno de colores donde todos cabemos para amarnos.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar