No saquen tarjeta roja

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

No soportaría un fin de semana sin fútbol profesional. Prefiero un apagón, la reparación del acueducto o un sábado con ley seca. Pero me agobia de tristeza fúnebre la hora cero de un paro de jugadores, más en estos días post electorales. Sin partidos de fútbol no habría lugar para que se abracen los antagonistas políticos.

El fútbol es el mejor bálsamo contra las ofensas y los agravios, pues no tiene clase social, credo o color político. También es ideología dominante, recuerdo que ardía el Palacio de Justicia mientras retransmitían un partido de fútbol intrascendental.

Que la Corte Suprema ahora le reconozca a Miguel Escobar su pensión, negada hasta sus 75 años de edad, llama la atención para que no sólo miremos a los dioses modernos que juegan en Europa y convierten sus patadas en millones de euros.

Desconocemos la mala suerte de gloriosos exjugadores consagrados en equipos criollos. ¿Sabemos a ciencia cierta sobre su participación en las cuentas por taquillas, transmisión de partidos y vallas humanas? Sería más fácil revisar las declaraciones de renta de algunos políticos.

Ignoramos los derechos de los jugadores por publicidad y venta de sus pases. Los arbitrajes, la celebración de los goles y la reacción de las barras, son cortinas de humo que nos vuelven escépticos frente a los problemas de los trabajadores que ofrecen el espectáculo ganándose el pan con talento y fuerza en sus pies.

Señores Dimayor, Federación y/o directivos de los clubes: ellos son seres humanos, no robots, merecen periodos de descansos, contratos equitativos, pólizas de salud y un código disciplinario. No saquen tarjeta roja.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar