Rodrigo F. Chois

Ni con el pétalo de una rosa

Rodrigo F. Chois

“A la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa”, me recalcaba continuamente mi mamá cuando era niño, haciendo una clara alusión al hecho de que un hombre jamás deba alzarle la mano a una mujer y mucho menos agredirla.

Este casi que poético veredicto quedaría grabado en lo más profundo de mi inconsciente y para siempre.

Por supuesto que de niño me agarraba con mi hermanita, pero creo que eso es harina de otro costal.

Sin embargo, siendo fiel con la sentencia materna, ella, mi hermana, siempre me mechoneaba y llevaba yo todas las de perder en aquellas confrontaciones.

Nunca entendí porqué no la tomaba yo también del pelo a pesar de que ella tenía una cabellera mucho más larga que yo… algo tiene que ver la genética de género, supongo.

Los agarrones con mi hermanita y las de todos los hermanos y hermanas están relacionados con la sabiduría de la Madre Naturaleza. No dudo que se trata de actividades infantiles para propiciar aprendizajes sociales y desarrollo de habilidades para poder enfrentar la vida adulta… ¡Pero la violencia en la edad adulta es algo distinto!

El atroz feminicidio ocurrido en Cali de la deportista Luz Mary Tristán dimensiona una problemática que es alarmante y real.

Una muestra de que vivimos en una sociedad donde algunos hombres en particular –por fortuna no todos- padecen problemas de socialización de género, creencias y actitudes sexistas, desequilibrios de poder, inmensas inseguridades personales, problemas de control, traumas pasados y dinámicas familiares disfuncionales. Las alertas están encendidas, pero creo yo que la solución, si la hay, nacería temprano y en casa.

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