Umberto Valverde invitó el lunes 9 de diciembre a celebrar en el museo Jairo Varela los cinco años de existencia de ese espacio en la ciudad de Cali, y conmemorar los 70 años del natalicio del maestro chocoano, hijo adoptivo de Cali.
Jairo Varela, ese compositor, maraquero, que ha puesto el nombre de Cali a nivel internacional con el Grupo Niche, con el “Cali pachanguero” como himno de nuestra ciudad y “Mi Valle del Cauca” como segundo himno del departamento, como lo ha reconocido la gobernadora entrante, Clara Luz Roldán, fue bellamente evocado en tertulia en el auditorio Andrés Caicedo.
Es una labor titánica la de Valverde y Cristina Varela, dama bella quien siempre con una sonrisa atiende los más duros problemas de presupuesto que se presentan en este tipo de iniciativas, como otros tantos que se dan en este tipo de proyectos. Han venido consolidando un nombre, un espacio, un fruto cultural que debe ser valorado y fortalecido.
Cali como epicentro de la danza y la música debe asumir estos museos como una muestra de su diversidad, de la manera en que nuestra idiosincrasia crea, construye arte y conjura esas angustias sempiternas, que nos acompañan como sociedad.
Larga vida al Museo Jairo Varela, incrustado en la plazoleta que lleva el mismo nombre, donde el “Cali Pachanguero” suena a diario en las trompetas que son una escultura sonora, que atrae permanentes turistas a danzar bajo sus campanas abiertas a todo público.
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