Mis amores futbolísticos

Umberto Valverde

Mi amor por la música y el fútbol nació en el barrio obrero. En el parque, nació la idea del América en 1927 y esa fue la formulación que escribí para don Pepino Sangiovanni cuando entró la duda si América había nacido en 1919, como lo comentaba un presunto historiador, así como manejé la Revista del América y como se publicó mi libro América, regreso de un grande. Me crié muy cercano a Faustino Abadía, defensor central de la época de Adolfo Pedernera. De niño había visto el equipo de Mallarino, ese mismo que jugó contra Real Madrid de Di Stéfano, Gento y Puskas. En los años 60 tenía el privilegio de ver los entrenamientos del América, el equipo de Pedernera, y ser muy amigo de Juan Vairo, el delantero argentino. El gran América, subcampeón de los años 60. Más adelante, me hice íntimo amigo de Julio Tocker, con quien tomábamos tinto en la Avenida Sexta. También fui amigo de Peruca, que era malgeniado.

Después vino la época de los títulos, mi llegada como jefe de prensa y, posteriormente, como editor de la Revista, hasta que fui su director. Viví los momentos gloriosos, conocí el continente con América, más de 12 años de super lujo, de epopeyas y vivencias personales emocionantes. Toda mi cercanía con Ochoa Uribe, con jugadores jóvenes como Alex Escobar y Anthony de Avila, mi buena relación con Cabañas, mi pésima relación con Falcioni. Miles de anécdotas, la mayoría contadas en la Revista y en mi libro, algunas otras, más tenaces, todavía no se han contado.

La última vez que vi al América en vivo fue cuando descendió, cuando los jugadores cobraron un extra en el intermedio. Escuché el final en la cabina del Doctor Mao, salí destrozado y desde entonces lo sigo de lejos, sin perder mi amor por el equipo. Pasó mucha agua, llegó don Tulio y su forma de ser, se le avala recuperar el equipo, ganar dos títulos, pero ahora se metió con ese señor Osorio, que lo llevará a un desastre. Sino saca a Osorio a tiempo, América volverá a hacer un gran ridículo.

Para defenderme de tanto dolor y tristeza de ese América de la B, recuperé mi amor por el Real Madrid que vi de niño en Cali, he gozado con los títulos de la Champions, del periodo de Zidane, a quien admiro incondicionalmente y ese fenómeno llamado Cristiano. Ahora tampoco es el super equipo, pero es Real Madrid, con poco, va y gana en Turín, frente al Inter. Como buen madridista de corazón, me burlo de la nefasta época de Barcelona, ahora sin Messi.

Esto lo escribo para decirle a los jóvenes americanos, entonen su voz contra Osorio, antes que hunda y despedace al América. Yo ya sufrí demasiado por los errores del pasado.

Comments

Comparte esta noticia...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar