Las marchas sociales y los líderes auténticos siempre serán factores de cambio social. La perfección de la democracia griega se debió a que los legisladores sesionaban en el ágora de frente a los ciudadanos.
Las democracias posteriores del mundo occidental moderno conservaron esa esencia gracias a que la elección popular de legisladores representó de manera proporcional las distintas opiniones sociales.
Los elegidos en tales democracias representativas debían rendir cuentas en convenciones de sus partidos, tenían que explicar si cumplían o no con la misión que los electores les habían encomendado.
Los partidos políticos tuvieron unos estatutos cuya fundamentación filosófica era confiable en la medida que los ejercicios legislativos se guiaran con fidelidad política.
Los partidos eran resultado de procesos sociales que correspondieron a los desarrollos económicos de las sociedades y sus proyectos políticos expresaban la voluntad popular.
Pero ese equilibrio democrático se debilitó cuando aparecieron “nuevos partidos”, fundados de la noche a la mañana, como empresas lucrativas de algunos particulares.
Entonces los partidos empezaron a perder credibilidad y la crisis se ahondó cuando los gobiernos consideraron que la prensa era el cuarto poder que les serviría para influir en la opinión pública.
Hubo información gobiernista, muy controvertible con la que asumía posiciones independientes y críticas, en una lucha desigual porque unas recibieron las pautas de los grupos económicos en el poder.
Así las cosas, los ciudadanos fueron considerados simples electores, porque los legisladores y los gobernantes, no volvieron a rendir cuentas a los ciudadanos.
Si revisamos las reformas de los gobiernos anteriores, laborales, de la salud y las tributarias, nos daremos cuenta que estas no fueron consultadas, ni concertadas con la ciudadanía.
Muchas de las leyes que afectaron negativamente los intereses populares fueron aprobadas a pupitrazo limpio, inclusive llenas de micos y de ambigüedades.
Es extraño, que a pesar que la ministra Carolina Corcho, explicó en los medios que no la invisibilizaron, cuáles son los pilares de la reforma para mejorar la salud de los colombianos, haya algunos medios y negociadores de la salud, que desesperada y sesgadamente pretenden convencer a los colombianos que la presenta al congreso sin socializarla y que arrasará “lo bueno construido por las EPS”.
Repitiendo mentiras como si fueran verdades, quieren confundir subliminalmente a favor del antiguo y nocivo sistema de salud generado con la vigencia de la Ley 100.
¿Será fácil tal propósito si somos muchos los colombianos que hemos padecido con el mal servicio causado por la intermediación de las EPS? ¿Será fácil convencer al pueblo que la reforma laboral acabará con la economía colombiana, cuando en otrora por medio siglo, las leyes laborales aprobadas durante el gobierno de Alfonso López Pumarejo garantizaron horas extras, jornadas nocturnas, cesantías y pensiones justas? ¿Por qué hay quienes les asusta que el Presidente convoque al pueblo para explicarle cuál es la esencia de las reformas sociales que presenta en su favor? Las marchas sociales son indicadores fidedignos de opinión, más que las encuestas contratadas.
Afortunadamente ahora las redes sociales masivas muestran con imágenes lo que algunos medios minimizan.
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