Maniquismo ideológico

Rodrigo Fernández Chois

Tema obligado… el paro o la marcha de protesta. No sé cuál de las dos descripciones se ajusta más a lo que ocurrirá. Sin embargo, me resulta harto difícil escribir una opinión sobre tan melindroso tema sin antes expresar la rabia que siento por el hecho de que debido a las tradicionales malas prácticas politiqueras que suelen amparar los más despreciables y abyectos fines, se haya caído la reforma constitucional que buscaba que los delitos sexuales contra los menores no fueran juzgados por la indulgente justicia especial sino por la justicia ordinaria.

La irritación que siento se debe al hecho de ser papá y admito que carezco de inteligencia emocional al momento de escribir esta nota. Pero hago acopio de un mínimo de cordura para evitar hacer uso de todos los adjetivos peyorativos imaginables para tildar a los “honorables senadores” que con sus respectivos movimientos y sus argucias hundieron la iniciativa. En fin, el daño ya está hecho y yo ya tecleé mi enfado. Punto aparte.

Referente al paro… como lo escribí en mi columna anterior, hay de sobra malestar. No obstante, la profusión de fake news con el fin de incendiar ánimos y brindar argumentos falsos de protesta, me hace concluir que hay algo deliberadamente fraguado. No estamos ante simples memes sino ante una estrategia planeada de manejo de opinión.

Respeto a mis amigos que marcharán, su anhelo de un país mejor no los hace para mí guerrilleros o castrochavistas; y espero que el hecho de marginarme de tal evento no me convierta a mí en paramilitar o mafioso. Son esas catalogaciones extremas -sin posiciones medias- las que generan odio.

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