Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Lucy jamás morirá

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Era un mozo y al dejarme tentar como nuevo admirador del teatro, la primera obra que vi en el TEC, en 1972, fue la obra “Cuánto cuesta el hierro”.

Lucy Bolaños hacía parte del elenco. Quince años después, cuando maduró La Máscara, vi que con la complicidad de Luz Marina Gil, columpiaba a Susana, cultivaba su retoño en la obra “Las tareas”.

Esa Lucy, el sábado 28 de agosto partió hacia la eternidad y nos dejó un espacio vacío que difícilmente podremos llenar, como lo cantaba Alberto Cortez, con la llegada de otra amiga.

Nos dejó La Máscara, el tizón encendido que no se apagará con las aguas de un río.

A Susana, al ver a su madre galopar su destino, le aceleró el corazón y se llenó de frío.

Lucy no nos dejó a los caleños un barco frágil de papel, porque La Máscara jamás podrá ser derribada con la más violenta tempestad, ni con los terremotos de ahora.

Lucy tomaba decisiones premonitorias y por eso escogió a San Antonio, aquel barrio patrimonial, que se salvará de cualquier alcalde demoledor de la memoria histórica caleña.

Susana quedó aferrada a su timón, ahora será la capitana con un corazón hecho con fibra luciana.

En las mañanas no veremos más a Lucy bajar hacia la ciudad, pero cada que los caleños recorramos San Antonio y pasemos por la carrera diez frente a La Máscara, nos parecerá escuchar los ecos de su voz inconfundible, percibir su energía corporal como ensayando en las tablas y provocando risotadas en sus actrices.

Adiós Lucy: jamás morirás. Los caleños siempre te recordaremos.

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