Creo que es una equivocación de la señora Ministra de Educación que los niños regresen a clases presenciales. Las instalaciones públicas no están debidamente preparadas. No hay condiciones de bioseguridad para los educandos.
En la mayoría de las sedes de las 149 instituciones educativas del Valle del Cauca existen falencias en materia sanitaria, y en algunas no funcionan adecuadamente. Se adolece de agua potable.
En otras los pozos sépticos están colmados. Por otra parte, los maestros del Departamento son mayores de 50 años, lo que podría poner en riesgo a los educadores, pues su desplazamiento a las sedes rurales implicaría una mayor exposición al virus.
Lo que sí debe implementarse de manera inmediata es un programa de educación abierto y a distancia, usando los medios virtuales, en donde haya Internet, y el Canal Regional de Telepacífico, que llega a todas las latitudes regionales, para avanzar en el proceso de formación de los 130.000 estudiantes para blindar a educandos y educadores de la plaga y no poner de manera innecesaria a una población inerme frente a la actual pandemia.
La Constitución Nacional confiere autonomía administrativa al Departamento, y ello conduce a plantear desde la región un nuevo modelo educativo que nos permita proteger a niños, jóvenes y adolescentes, quienes por su propia condición de menores de edad no pueden discernir frente a la dimensión del riesgo que significa su interacción social.
Son los estamentos rectores de la educación, entre ellos a la familia, como lo mandata la propia Carta Fundamental, los que deben asumir las decisiones con sabiduría para que no se repita la historia reciente de lo ocurrido en países de Europa y de Asia, en donde fue necesario volver a desescolarizar para evitar consecuencias mayores. Aprendamos bien la lección.
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