Ahora sí empiezan las campañas locales.
Hay de donde escoger.
Los ciudadanos tenemos el poder de elegir a quienes toman decisiones que marcan nuestro futuro y determinan nuestra calidad de vida.
Eso es una maravilla de la democracia.
Lo malo de ella es que se postulan personas que no tienen ni los conocimientos ni la experiencia para hacerlo.
Los votantes, en su mayoría, no se toman el trabajo de evaluarlos.
Muchos votan por afinidad, por aprecio, presionados por la maquinaria, por unos pocos pesos y en el peor de los casos presionados por grupos ilegales.
Escogemos a las personas que se encargan del poder ejecutivo.
Eso lo dice todo.
Necesitamos ejecutivos, personas capaces de hacer y de hacer bien.
Hacer lo correcto, en el tiempo necesario, con la mejor calidad y el menor costo.
Lograrlo no es fácil, ni siquiera en una casa o en un pequeño negocio.
Se requieren habilidades diversas.
¿Por qué para elegir a quienes harán por todos somos tan olímpicos? En Colombia, elegir y ser elegido es un derecho.
El problema es que no se han marcado los perfiles de los elegibles así que recae en manos de los electores la responsabilidad de escoger.
Administrar lo público es para jugadores de grandes ligas.
Pensemos en términos de selección Colombia.
Exigimos el mejor técnico y queremos jugadores de premier league.
Sin embargo, para dirigir el país, los departamentos y los municipios cualquiera nos sirve.
Colombia va mal.
La violencia en aumento, la pobreza no cede, la ejecución de importantes proyectos esta parada.
La situación del país exige mandatarios locales fuertes.
La campaña también empieza para los votantes.
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