Los jóvenes que queremos

Miguel Angel García López

Pasada la tormenta con las consecuencias tantas veces comentadas, los errores de parte y parte, las fallas, los excesos, las mentiras, ahora nos queda una seria reflexión que debemos exponer y que es necesario analizar acerca de la juventud de nuestra patria, su devenir, sus anhelos, sus expectativas y cómo ellos enfrentarán los desafíos de la Colombia que los espera y que deben construir no ya sobre ideales sino sobre hechos.

Los jóvenes que queremos deben focalizar su visión en el aprendizaje, concentrarse en el análisis de las cosas, hacer una lectura imparcial sobre los hechos de la vida real, empaparse de conocimientos y aplicarlos en el bienestar de su comunidad.

Los jóvenes que queremos no se deben preparar para la guerra sino para la paz, de allí que el Estado debe invertir más en educación de calidad que en armas. Los jóvenes que queremos deben mirar hacia atrás, hacía los logros que sus mayores pudimos obtener, no necesariamente con manifestaciones violentas, con destrucción, con anarquía, sino con coraje y decisión.

Esa juventud atemorizada y casi indiferente de la época de la violencia, se convirtió en una juventud aguerrida, decidida y desafiante al impulsar hace 30 años la séptima papeleta que condujo finalmente a la convocatoria de una asamblea nacional constituyente que nos trajo la constitución de 1991 y dejó por fin atrás la vetusta colcha de retazos llamada la constitución de 1886 que por un poco mas de 100 años rigió los destinos de nuestro país.

Ni una piedra, ni un disparo, ni un bus quemado hicieron que fuera más brillante la victoria de esa juventud triunfante de 1991 cuyos logros hoy celebramos, obviamente falta completar su desarrollo, pero ahí está.

La juventud que queremos debe mirar hacía delante con la fe puesta en sí misma, en mantener un país que defienda el medio ambiente, que proteja a los ancianos, que mantenga unos sistemas de salud adecuados para una población cada día más creciente.

Que mire a sus adultos mayores con respeto y que aprenda de las lecciones del pasado. Con esta juventud Colombia se enrutará hacia el siglo XXI con unos indicadores económicos saludables, con una esperanza de vida igual a la de los países desarrollados, con un aire limpio y con una estabilidad social política y económica que sea modelo para América latina.

La juventud que queremos debe formar una cadena en la cual quepamos todos unidos de la mano cantando con esperanza y mirando a Colombia como el país grande que soñaron nuestros abuelos. Esta es la juventud que merece Colombia y que ellos merecen.

* Presidente del centro de estudios grupo de los 100

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