Líderes sociales

Natalia Bedoya

Como colombiana, siento un gran dolor por la muerte de cada líder social asesinado en nuestro país. Como a todos, me duele Colombia y me duele ver que inocentes sigan muriendo por una violencia que parece no tener fin.

Aplaudo a quienes salieron a las calles a defender la vida, incluyendo a nuestro presidente Iván Duque, quien acompañó la marcha en rechazo de los más de 80 líderes sociales asesinados en lo que va corrido del 2019.
La defensa de los líderes sociales no tiene color político. Quienes pretenden hoy atribuirse exclusivamente las banderas de la defensa de la vida, traspasan la barrera de la politiquería. Defender la vida es un deber de todos, no es exclusivo de un sector político.

Ojalá muchos, en lugar de criticar al Presidente Duque por manifestar su inconformidad en las calles, como lo haría cualquier colombiano, se percataran de los politiqueros, desde el excandidato presidencial hasta sus alfiles políticos en la Cámara de Representantes, que hacen politiquería con esta tragedia que enluta a nuestro país.

El asesinato de líderes sociales no es una tragedia vivida únicamente en el gobierno del Presidente Duque. En el gobierno anterior, mientras el expresidente Santos hablaba de paz, los violentos asesinaban a nuestros líderes. Tan solo en el año 2016 asesinaron 132, 208 en 2017 y en 2018 aproximadamente 282, según cifras del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).

La defensa de la vida debe marcarnos como ciudadanos de un Estado Social de Derecho, debemos manifestarnos e impedir que los politiqueros de siempre sigan utilizando la muerte nuestros líderes como una bandera para hacer política. Basta ya de politiquería y basta ya de asesinatos de inocentes. Los líderes sociales nos duelen a todos.

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