Yo podría decir que mi vida y la de Libardo Orejuela son, como en el cuento de Borges, un sendero donde los caminos se bifurcan. Soy hijo y fundador de la seccional de Cali de la Universidad Libre.
Mis últimos años de bachillerato transcurrieron en la calle de la Escopeta, donde funcionaba el colegio de la Libre. Fueron tres años donde di por finalizado mi ciclo como integrante de la selección colombiana de natación.
En el colegio de la Libre, la vida me dio la oportunidad de entrar en la política de la mano de Ricardo Torres, mi profesor de Álgebra, asesinado en confusa emboscada, en compañía de Morales y Garnica, fundadores de la disidencia maoísta del comunismo soviético.
Paso a Bogotá, donde curso únicamente mi primer año de derecho en la Universidad Libre, pero en la Santiago de Cali comparto salón de clase y luchas políticas con Libardo.
En 1976 regreso a la Libre como profesor de la naciente Facultad de Derecho. Posteriormente me encuentro con la grata sorpresa de Libardo Orejuela Díaz como presidente de la Institución. La actual rectoría de Libardo, es un reconocimiento a su labor académica e investigativa y el inicio de un prometedor futuro.
Orejuela y Álvaro Escobar Navia, son los ilustres egresados de la Santiago de Cali que han sido rectores de otras universidades. El primero de La Libre y el segundo de la Universidad del Valle.
Lo que demuestra que, a pesar de sus malquerientes, la Santiago, que cumple 55 años, ha sido de gran importancia para la formación del pensamiento universitario. Libardo es ejemplo de cómo cuando se lucha por los sueños y jamás se renuncia a liderar las luchas sociales, se llega a las posiciones a que ha alcanzado mi amigo el Rector.
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