Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Leonor González Mina

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Durante mucho tiempo el Pacífico fue un litoral recóndito como oportunamente lo denunció Sofonías Yacup.

Pero hoy su música y su danza son reconocidas con preponderancia en la cultura colombiana.

Referirse al Pacífico es remitirse a Gloria Perea, a Fátima Lozano, a Lilian Rosero, a Hugo Candelario y el Grupo Bahía, al Grupo Niche, a la Orquesta Guayacán, a ChocQuibTown, Herencia de Timbiquí, entre otros exponentes que llevan su música a los escenarios del mundo.

Es reconocer que en el Festival Petronio Álvarez se vuelcan los nuevos grupos autóctonos afrodescendientes del Pacífico.

Pero a Leonor González Mina siempre la reconoceremos como la Mamá Grande de los afrodescendientes, porque hace medio siglo fue la pionera de sacar del anonimato cultural al Pacífico.

Primero como bailarina del grupo de danzas de Delia Zapata Olivella que recorrió las principales capitales europeas.

Después, la voz de La Negra Grande de Colombia, debutó en 1964 en el Festival de Arte de Cali, en la misma programación engalanada por Jaime Llanos González, Rafael Escalona y Atahualpa Yupanqui.

Grabó cuatro larga duración, titulados Cantos de mi tierra y de mi raza, interpretando los íconos musicales autóctonos: Mi Buenaventura, La mina, Canoa ranchada, Tío Guachupecito, Chocoanita, Angelitos negros, La marucha, Juana Blandón, entre otros.

Por eso es merecido y plausible el homenaje que el Ministerio de Cultura le tributará. Siempre critiqué que en telenovelas y en cine, sólo la pusieran a interpretar papeles de servidumbre.

Por eso me alegra que se resarza ese reparto discriminatorio grabándole el serial sobre su vida, que veremos desde el 2 de junio por Telepacífico. Aplausos.

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