Rodrigo F. Chois

Legítima defensa

Rodrigo F. Chois

“No traten de vengarse de quien les hace daño. Si alguien les da una bofetada en la mejilla derecha, pídanle que les pegue también en la izquierda.” Así dice Mateo que nos recomienda el Maestro. Escuché este famoso pasaje bíblico siendo niño y, obrando en consecuencia, en un par de momentos puse en práctica la indicación. Y en ambas ocasiones–la primera con un matoncito escolar y la segunda con mi madre- concluí que tan sublime acto era como pretender apagar fuego con gasolina. No solo recibí en ambos casos el sugerido segundo golpe, sino que me hice merecedor de otros tantos por mi actitud beligerante.

Años más tarde, cuando estaba estudiando casi que todo lo referente al imperio romano, leí una frase que se le atribuía a Julio César pero que luego confirmaría que su autoría era de un escritor romano experto en temas militares llamado Vigencio. La expresión latina se me quedó grabada: “Si vis pacem, para bellum” o lo que es lo mismo, pero en idioma cervantino: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”; sí, algo bastante distinto a lo de poner la otra mejilla.

Hago toda esta anecdótica introducción para aplaudir el hecho de que al parecer ha quedado aprobado el derecho absoluto a la Legítima Defensa sin procesamiento penal cuando algún intruso a nuestras viviendas pretenda atentar contra nuestros bienes patrimoniales, nuestra integridad física o la de los nuestros. Sí esto es así, es un paso importante en la salvaguarda de la propiedad privada, base fundamental para el funcionamiento económico. Y ojalá, si es verdad, la decisión se extienda también a negocios y vehículos.

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