Hugo E. Gamboa Cabrera

Las uvas están verdes…

Hugo E. Gamboa Cabrera

Hay que decir, en honor a la verdad, que las marchas ciudadanas realizadas el pasado 20 del mes en curso, sumadas a las anteriores, desde que llegó Gustavo Petro a la Presidencia, han sido multitudinarias y muy dicientes; significan que la gran mayoría de nuestros compatriotas no comulgan con la forma de gobernar del actual gobierno. Pero ya vimos cómo al presidente eso no le interesa ni le preocupa, así su mandato tenga más defectos que virtudes. Eso preocupa a muchos, pues empiezan las conjeturas, conjeturas que se van aproximando a situaciones anticonstitucionales cada que Petro habla o twitea.

Cuando un gobierno trata de imponer—aprovechando una coalición endeble—proyectos y reformas sin consensuar y, peor, sin tener mayorías contundentes, pues los obstáculos y tropiezos serán muchos y, eso no tiene contento a alguien que se distingue por su egocentrismo. Ejemplos varios: el problema de la seguridad pública, con todo el país tomado por la delincuencia común, las fuerzas irregulares y la violencia del narcotráfico invadiendo la tranquilidad ciudadana, es una situación complicada que tiene afectada, gravemente, la emocionalidad de los colombianos, máxime cuando se siente, abrumadoramente, que nuestras FF.AA., incluyendo la policía, están “desaparecidas del panorama nacional”. No actúan, están como absortas y, por tanto, es fácil deducir la razón de su quietud e intermitencia.

Por otro lado, las reformas no concitan tranquilidad ni aseguramientos plenos. Por el contrario, la incertidumbre se apoderó del espíritu nacional en un alto porcentaje. No se necesita ser petrista para ello. Pretender acabar con la exploración de petróleo y gas, el gran negocio en el mundo, incluidos países con gobiernos comunistas, es afectar a los más vulnerables, por los subsidios que se les reconoce gracias a ese renglón económico, y más a un país como Venezuela, que tiene problemas complicados con los mismos por problemas técnicos e inviables. Igualmente, suprimir los subsidios de energía a los estratos populares como el 1, 2 y 3, para elevar costos domiciliarios, es golpear a la gente que hace esfuerzos ingentes para poder sobrevivir. La gran pregunta es: ¿Qué piensan o adónde van a destinar esos dineros?

Estos son algunas reseñas que no han permitido al gobierno nacional salir adelante y, a la gente, preguntarse: Qué más nos espera.

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