Estos días he pensado mucho en una pregunta: ¿por qué, cuando aparecen los grandes debates ideológicos, los derechos de las mujeres y de las personas sexo/género diversas terminan nuevamente puestos sobre la mesa?
Las mujeres hemos ayudado a levantar esta sociedad.
Durante siglos no pedimos privilegios: exigimos poder votar, estudiar, trabajar, decidir, recibir un salario justo, vivir sin violencia y no asumir solas la responsabilidad de criar y sostener a nuestros hijos.
En pocas palabras, hemos pedido equidad.
Las personas diversas tampoco están pidiendo derechos extraordinarios.
Quieren amar sin miedo, construir una familia, heredar el patrimonio construido durante años con su pareja, caminar tranquilamente por la calle y tener las mismas garantías que cualquier otra persona.
Entonces, ¿por qué nuestra existencia tendría que convertirse permanentemente en un debate ideológico?
Soy una mujer creyente y precisamente por eso me resulta difícil entender que la religión sea utilizada para disminuir los derechos de otras personas.
Si una de las enseñanzas más profundas del cristianismo es amar al prójimo, deberíamos preguntarnos cuánto amor existe cuando pretendemos decidir quién merece menos derechos.
Hace siglos dejamos atrás sociedades donde las creencias religiosas determinaban completamente las reglas de la vida pública.
Una democracia moderna debe permitir que cada persona profese su fe —o decida no hacerlo— sin imponerla sobre la vida de los demás.
Podemos ser de derecha, de centro o de izquierda. Podemos pensar distinto sobre economía, seguridad, impuestos o sobre el papel del Estado. Eso hace parte de la democracia.
Pero la dignidad humana no debería cambiar con cada discusión ideológica.
Hay asuntos que deberían encontrarnos más allá de nuestras diferencias: el respeto, el cuidado, la libertad, la igualdad ante la ley y la posibilidad de vivir sin violencia ni discriminación.
No todo tiene que convertirse en una batalla entre izquierda y derecha.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar






