Diario Occidente

Las trampas de la pobreza

Por Mario Germán Fernández De Soto

Siempre me pregunto ¿Cómo puede vivir una persona con un salario mínimo legal mensual? Con mayor razón ahora que el DANE dice que un hogar de cuatro personas es considerado pobre si tiene ingresos mensuales iguales o inferiores a $1.310.000. Es decir, tener un ingreso per cápita de $327.674.

De la misma manera, se establece que hay pobreza extrema cuando el ingreso por persona no supera los $137.350 mensuales. Así mismo, la entidad dice que la misma familia supera la pobreza extrema si cada miembro tiene un ingreso de $549.400 mensuales. Yo creo que es una verdadera falacia.

No se puede vivir bien con una situación en la cual es realmente imposible satisfacer las necesidades físicas y psicológicas básicas por carencia de recursos para la alimentación, la vivienda, la salud, la educación, servicios básicos como el agua potable, entre otros.

La población de Colombia en situación de pobreza extrema aumentó 1.4 puntos porcentuales; es decir, en 728.955 personas. Lo que significa un 9.6% de la población. Sumado a esto, un estudio realizado por la firma Numbeo, basado en las cifras de la OCDE y el FMI, afirma que Colombia está entre los países con peor calidad de vida de latinoamérica y sólo supera a Perú y Venezuela.

Indudablemente que la situación de pobreza de los colombianos debe ser un factor de imperativa atención del Estado para construir una sociedad más justa, porque en mi opinión la pobreza no sólo implica la falta de recursos económicos, sino también la incapacidad para acceder a la educación, la malnutrición, la carencia de una vivienda digna, la discriminación; también lo es la exclusión social y, sobretodo, ser pobre también es un estado de impotencia frente a la iniquidad que despoja de estímulo a los más débiles para superar las barreras que impiden su promoción social.

Es necesario buscar, entonces, soluciones de corto y mediano plazo ante tanta pobreza. Los subsidios del Estado traducidos en rentas básicas y programas sociales ayudan de manera temporal a garantizar la soberanía alimentaria, pero, claro, no son suficientes. No se puede caer en la trampa de creer que la solución a esta problemática es solamente proveer ingresos transitorios a los más vulnerables.

Son también requeridas las políticas de largo aliento hacia la generación del empleo sostenible atendiendo el sector rural y promoviendo la industria; aplicar estrategias para la promoción de igualdad a partir de garantizar la accesibilidad a programas técnicos, tecnológicos y profesionales, haciendo inversión pública en áreas estratégicas para la exportación y promoviendo el capital privado a través de asociaciones que generen rentabilidad social.

Hay que combatir la pobreza estructural o crónica construyendo una nueva infraestructura de ingresos y de servicios básicos para atender a la población en esta condición de la cual todos somos solidariamente responsables. En síntesis, Colombia necesita un Plan económico estructural para superar las trampas de la pobreza que hoy afectan a toda la sociedad.

Comments

Comparte esta noticia...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar