Las arbitrriedades dictatoriales

Umberto Valverde

La tutela de la “rebelión de las canas” ganó en segunda instancia, es decir, el gobierno de Duque y el Estado colombiano deben acatar la norma, por lo tanto deben cancelar las prohiciones que tienen en los supermercados y ahora que abren los restaurantes. La pandemia ha servido para desatar ambiciones dictatoriales. Hace pocos días, en un acto delirante, la alcaldesa de Bogotá, como el de Cali, pedían a gritos que los enfermos de problemas cardíacos, diabetes, sobrepeso, etc., se metieran en cuarentena. Tendrían que empezar por el presidente Duque. La mayoría de colombianos, un 50%, tiene dos de esas enfermedades.

Duque en el comienzo de la pandemia empezó llamando a los mayores “abuelitos”, y los encerró cuatro meses. Algunos países lo intentaron. Fracasó en Buenos Aires, mucho más en Francia, Macron recibió manifestaciones grandes en contra. Esas medidas no son en prevención, son discriminatorias, de persecución, como se llegó a hacer en Hungría, tomando presos a patadas en la calle a los adultos mayores.

En Cali, justo en el día que se dio a conocer la sentencia definitiva en favor de los adultos mayores, el alcalde Ospina avalaba el piloto de los restaurantes haciendo de antemano una prohibición para este sector de la población.

Todo en este país anda mal. Duque rechazó la vacuna rusa. En cuanto a la vacuna más perseguida, la de Oxford, será manejada en Latinoamérica por México y Argentina, con dos presidentes de izquierda. Es decir, esta vacuna tampoco. Colombia no tendrá vacunas. Duque dice en su programa que no habrá vacuna hasta el 2022.

Comments

Comparte esta noticia...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar