La reforma

Podría decirse que me refiero a la reforma religiosa de la Edad Media que pretendió restar el dominio papal sobre los seguidores de la Santa Cruz. Pero no. Apreciados lectores, hago alusión en esta nota a la reforma que ha llamado la atención de la prensa nacional y más concretamente de la económica. Me refiero sin más a la Reforma Tributaria que se aliña en nuestra instancia magna del Poder. Un piscolabis que se ha cocido, cuece y seguirá cociendo hasta el Final de los Tiempos.

Con dos memorables frases resumo y entiendo el intrincado tema impositivo. La primera, del gran científico Benjamín Franklin, singular americano que robó del cielo un relámpago con la ayuda de una cometa y que tiene merecida inmortalidad en el billete de US$100. Franklin señaló que \”en este mundo no se puede estar seguro de nada salvo de la Muerte y de los Impuestos\”. ¡¿Existe duda?!

Complemento la anterior sentencia con otra no menos singular; planteada por un hombre de quien se dice -infundadamente- que fue pésimo estudiante y que sólo obtuvo malas notas. El individuo al que me refiero fue autor de la ecuación E=mc2, equivalencia que no todo mundo entiende. Sí, Albert Einstein. Un hombre al que le cabía el Universo en la cabeza y que clamó: \”lo más difícil de comprender en el mundo es el impuesto de renta\”. ¡Sabia conclusión que acojo después de tanta reforma y recontra reforma! ¿Qué podría llegar a escribir un economista sobre impuestos que complemente las máximas de los dos científicos? El margen es minúsculo. Pero sí nació un economista; Keynes se llamó. Su conclusión, la parábola de esta columna: \”Evitar los impuestos es el único esfuerzo intelectual que tiene recompensa\”.

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