Hugo E. Gamboa Cabrera

La política como fe cristiana

Hugo E. Gamboa Cabrera

Hace pocos días los colombianos tuvimos la ocasión de ver en noticieros nacionales la difícil situación que padeció el pastor senador John Milton Rodríguez en el barrio Siloé de Cali, cuando pretendió dedicar un día al proselitismo político y, supongo que religioso también, para promover su precandidatura a la Presidencia de la República. No le fue nada bien y se vio precisado a desmontar toda la parafernalia que se utiliza en estas lides proselitistas.

Pues el miércoles de la semana anterior lo escuché en una extensa entrevista a través de un noticiero de Cali, donde expuso todo su arsenal político para transformar a Colombia casi que totalmente.

Lo hizo de una manera fácil, con la acostumbrada oratoria que saben utilizar quienes son pastores de entidades cristianas. Lo digo muy respetuosamente. El pequeño dilema es que no explicó cómo haría para convencer al Congreso, reconocido como una piedra en el camino sino se realizan acuerdos dulces con las distintas vertientes ideológicas que allí pululan.

Sin embargo, me vino a la mente el Grupo Mira, también religioso, brazo político de la iglesia de Dios ministerial de Jesucristo internacional. Grupo cristiano convertido en un golpe de opinión inmenso cuando se lanzaron a las aguas espurias de la política nacional, fundado por una señora María Luisa Piraquive, su máxima líder, quién en alguna ocasión le dio por decir “que los discapacitados no podían subir al púlpito”. Eso le costó el abandono de muchos de sus fieles, lo que no le importó pues al fin y al cabo tenían 850 “templos” en 45 países.

Pero allí no paró todo. Tenía otro pastor general y quién salió elegido primero concejal de Bogotá y luego senador—Carlos Baena–, el que instruía a su gente para “conseguir diez votos cada uno”, ya que había que copiarle a los otros partidos: “ser iguales y astutos”. Este señor apoyó en 2011 la Ley de antidiscriminación, a través de la cual logró incluir a la población gay.

Esto le creó un problema al Mira, pues la hija de la “dueña”, Alexandra Moreno Piraquive, no estuvo de acuerdo, acusando a Baena de “trabajarle a Dios y al diablo”. Se formó Troya. Empezó la división.

Vinieron investigaciones de La Fiscalía por lavado de activos y extinción de dominio, lo cual le hizo mucho daño al Mira, que también miraba al Palacio de Nariño.Dios ampare al senador John Milton, quien parece muy cuidadoso en el manejo de su organización. Lo cierto es que las iglesias cristianas cuando se meten a la política, consiguen votos, de pronto muchos votos, pero no dejan de ser una minoría en el Congreso de Colombia.

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