Isabel Guerrero García

La ley del más vivo

Isabel Guerrero

Hace pocos días en Cali se hicieron controles de tránsito y seguridad en barrios populares y hubo una reacción negativa a la presencia de las autoridades. Ahora el Presidente llama a una movilización social, con el argumento de exigir respeto para el voto popular.

Estas dos situaciones que tienen diferencia geográfica, podría decirse que tienen similitud ideológica. Ha hecho carrera el tema de darle la vuelta a la ley, creer que existe para otros y no para nosotros.

Eso es preocupante pues estamos tratando de salir del conflicto armado en el que hemos vivido por antonomasia en Colombia y actualmente tenemos a la primera autoridad de la nación invitando a no acatar el contrapeso de los entes de control, “haciéndose el de las gafas para no cumplir los fallos que le son adversos” pero eso sí exigiendo que lo único que se debe respetar en Colombia es el mandato popular que lo dio como Presidente.

Más allá tirarnos los excrementos en la cara, culpando a quien votó o no por Gustavo Petro, hoy la gran preocupación está sobre la cabeza de 50 millones de colombianos que vemos a un líder que no lidera, un jefe que no es modelo de cumplimiento de las normas, un presidente que está más preocupado de ser el foco de atención del mundo que un gobernante.

Entonces la ley es para todos ¿menos para mí? Esta pregunta bien vale que la responda el Presidente si por su cargo él está exento del cumplimiento de las normas. De ser así, seguiremos por la misma, como dice el dicho “el mismo marrano con diferente lazo”.

Cómo le va a pedir el Gobierno a los ciudadanos que cumplan, que paguen impuestos, que respeten, cuando el Presidente mismo llama al desacato y a la movilización social como amenaza porque no le gustan o convienen los fallos.

Para alguien con la grandilocuencia discursiva de Petro y la inteligencia que le han abrogado tantos; este es un error garrafal dónde su ego lo está llevando a convertirse en el presidente más ingrato, luego de prometer un cambio y dedicarse a trinar y trinar pero no a ejecutar.

Estará dispuesto el Presidente a sacrificar su “ego” y tomar las decisiones que merece un país al que le prometieron ser potencia de vida y hoy dista mucho de serlo.

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