El Fondo Nacional del café es administrado desde hace 96 años por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, una de las entidades de mayor prestigio en el país por su compromiso social con los cultivadores del grano y por la capacidad resolutiva para encarnar las problemáticas del gremio y en general de las comunidades en torno al ecosistema cafetero colombiano.
Los recursos recaudados a través de esta iniciativa son catalogados como públicos sin provenir del presupuesto nacional sino a través de la contribución de los propios productores que por cada libra del producto exportado aportan seis centavos de dólar para ser retribuidos en programas que alivian las carencias socioeconómicas de los distintos sectores de la producción agrícola, especialmente en las zonas cafeteras.
A la fecha son alrededor de US$ 853 milllones producto del esfuerzo de quienes producen un grano que le ha dado nombre al país y ha generado riqueza con buena gestión y transparencia en la aplicación de los recursos a su cargo.
Gracias a la Fedecafe el país tiene los más altos estándares de calidad de un café apetecido por los consumidores de todo el mundo.
Ahora el presidente Petro amenaza a la Federación con acabar con el contrato de administración si esta no se reestructura para atender a las necesidades de los sectores más vulnerables.
Por supuesto que la Federación tiene que transformarse no sólo porque Petro lo diga sino también porque es una necesidad en un mundo que cambió rápidamente y requiere de instituciones ágiles para afrontar las crisis de los mercados internacionales que ponen en riesgo la estabilidad de precios produciendo fenómenos de iliquidez que afectan notoriamente a los pequeños y medianos caficultores.
El gobierno nacional pretendería despojar a la Federación de la administración del Fondo cuando no existe una entidad más preparada técnica, financiera y administrativamente para asumir tal responsabilidad.
El gremio cafetero ha sido socialmente responsable con los cultivadores y con el estado colombiano cuando ha asumido el liderazgo para captar el más alto nivel de divisas para la nación en los momentos de mayor dificultad económica y social de Colombia.
Si bien es cierto hay que rectificar sobre la gestión de los programas de la Federación para que lleguen de manera contundente a los más humildes productores; también lo es, que no ha habido un gremio más responsable social y económicamente que el caficultor porque ha dado ejemplo con sus cooperativas de caficultores, programas de mantenimiento de vías, promoción social, educación técnica en la ruralidad, variadas alianzas público privadas para consolidar el crecimiento social de las comunidades.
El Señor Presidente Petro tiene que respetar la independencia de los caficultores para escoger su Gerente y al mismo tiempo reconocer que la Fedecafe ha contribuido eficazmente al desarrollo de una Colombia que tiene en el campo las condiciones para garantizar la seguridad alimentaria de los colombianos a través de un producto que es símbolo nacional.
El Fondo Nacional del Café tiene que seguir administrado por la Federación y el gobierno nacional lo que tiene que hacer es trazar las políticas públicas coadyuvando a la sostenibilidad social, fiscal y económica del sector caficultor.
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