Hugo E. Gamboa Cabrera

La fragilidad humana

Hugo E. Gamboa Cabrera

Recitaba Porfirio en su Canción de la vida profunda: “hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos, como la entraña obscura de oscuro pedernal: la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas, en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal”. Se nos volvió un problema político el coronavirus en Colombia, y todo porque el presidente de Colombia adoptó la defensa de sus facultades constitucionales.

Era de esperar la sórdida respuesta de la oposición, solo por tratar, una vez más, de no dejarlo gobernar. La verdad es que, con esta pandemia del coronavirus, queda demostrado, una vez más, que los seres humanos estamos expuestos, siempre, a quedar atrapados en el vaivén de la naturaleza o en la perversidad humana a través de una guerra nuclear o bacteriológica.

Desde la “peste negra” el mundo no oscilaba en esa incertidumbre en la que hoy nos encontramos, y menos en un país como el nuestro, al que algunos lo quieren convertir en una colcha de retazos, queriendo seguir en ese vil propósito de convertirnos en parte del perverso eje bolivariano, sin importarles un pepino la Constitución colombiana.

Esa fragilidad mental a la que nos tienen sometidos aquellos que quieren ver fuera de combate al presidente Duque y a su entorno político, por razones ideológicas, hace un daño enorme a la institucionalidad nacional.

El país, por culpa de odios ideológicos, se está moviendo por suposiciones y montajes, y la justicia, terriblemente politizada y manipulada desde Canadá por el evadido Leonidas Bustos, también hace parte del entramado oposicionista. No podemos seguir asi, con una pandemia política odiosa.

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