La feria a casa

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

El mayor impacto del Covid-19 fue habernos obligado a un confinamiento que contrarreste los contagios. Pero a nadie se le ocurrió desechar la oportunidad de saludarse, expresar felicitaciones o levantar las copas mirándonos a través de las pantallas. Por eso respaldo la decisión de la Alcaldía de transmitir y permitirnos a los caleños disfrutar virtualmente de los espectáculos de la feria de Cali.

En marzo qué hubiera sido de los niños si los maestros no les hubiesen dictado sus clases virtuales. Qué hubiera sido de los aficionados sin la transmisión de los partidos de fútbol jugados a puerta cerrada. Qué hubiera sido de quienes aman los festivales musicales si estos no se hubiesen hecho online.

Qué hubiera sido de quienes les gusta estrenar nuevos trajes, sin haber apreciado los desfiles de moda desde sus casas. Qué hubiera sido de los familiares sin reuniones virtuales en los cumpleaños. La transmisión de la Semana Santa facilitó la reconciliación espiritual y las penitencias familiares.

Gracias a las ferias de Cali desde hace más de medio siglo nos acreditamos como los colombianos más alegres. La feria es expresión cultural de los caleños. Rechazarla significaría negarnos como capital de la rumba. Quienes la rechazan dicen que esos dineros se pueden aprovechar para tapar huecos.

Otros argumentan que no se beneficiarán directamente los artistas. Pero recordemos que los gastos de las ferias se aprueban presupuestalmente y sería una falta cambiar la destinación.

Cada ciudadano puede vigilar los pagos de los artistas y acudir ante los órganos de control del Estado. La feria virtual reactivará las emociones.

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