Mario Germán Fernández De Soto

La deserción escolar

Mario Germán Fernández De Soto

Me parece muy grave la cifra entregada en los últimos días por el Ministerio de Educación Nacional sobre deserción escolar, porque más de 340.000 niños, jóvenes y adolescentes han abandonado por distintas razones las aulas de clase.

Es en los sectores rurales en donde existe un mayor énfasis en el abandono escolar.

Son miles de campesinos que dejan de estudiar para dedicarse a las actividades agrícolas que ocupan un tiempo valioso para quienes deberían hacer parte de un proceso educativo que pueda garantizar su bienestar y progreso.

De otro lado, en las grandes urbes muchos niños se ubican en las calles para clamar por la caridad pública.

No se compadece que en una nación en donde la educación tiene prioridad y existe la llamada “gratuidad” hasta el nivel de educación media, existan tan altos índices que afectan ostensiblemente el crecimiento social y económico de los colombianos.

Creo que es necesario adelantar un plan de permanencia escolar en el que los entes territoriales y la nación se comprometan a buscar uno a uno a quienes están “evadidos” de las instituciones educativas para ofrecer mediante estímulos pedagógicos y académicos su regreso a clases.

Tiene que ser una gran cruzada por la educación del país en donde el centro de la atención debe ser la familia como núcleo básico de nuestra sociedad en la que es imperativo impartir formación académica y sobretodo en principios y valores para lograr una educación integral.

Los padres de familia y acudientes en general deben proponerse la tarea de proporcionar condiciones óptimas a sus hijos tal y como lo mandata la constitución nacional para que quienes han desertado de clases continúen avanzando en sus estudios en los distintos grados de escolaridad, llámese preescolar, básica y media.

Los alcaldes Municipales, distritales y los gobiernos departamentales a través de sus secretarías de educación tienen que disponer de sus recursos humanos y financieros para hacer un censo nacional pormenorizado para conocer dónde están y a qué están dedicados quienes no regresaron a las instituciones educativas tanto públicas como privadas.

La permanencia escolar tiene que ser una prioridad para el gobierno nacional porque la educación es el motor del desarrollo y es lo único que puede garantizar la promoción social y económica de Colombia.

Igualmente, la educación de los niños no sólo es una obligación del estado sino que también lo es de la sociedad y de la familia.

Los verdaderos maestros de sus hijos son sus padres.

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