Una receta de 1995 para lograr la igualdad de género; hoy el Valle del Cauca la aplica con rigor.
Los derechos de las mujeres y la reivindicación han sido resultado de luchas que hoy no terminan. Para seguir avanzando en ellas es elemental referenciar la historia.
Es así como en 1948, a raíz de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las mujeres pasamos a ser sujetos de derechos.
Y sí, aunque suene a despropósito, en muchos lugares del mundo, en esta fecha no teníamos todos los derechos garantizados; aún hoy faltan países por hacerlo.
Para muestra un ejemplo, en nuestro país gozamos de igualdad de derechos desde 1991 a través de la Constitución Política. Antes de esa fecha nuestra realidad era distinta.
Si bien el punto de partida fueron los derechos humanos, Naciones Unidas ha establecido acciones de cumplimiento para los Estados a través de conferencias y reuniones de alto nivel.
Es así como la última gran conferencia se desarrolló en Beijing en 1995. Sus pilares se enfocan en 12 grandes esferas de preocupación, entre las cuales se encuentran los puntos G y H: el fortalecimiento institucional y la participación política de la mujer.
Sobre estos últimos, el Valle del Cauca ha realizado un esfuerzo importante.
Hoy se cuenta con una Secretaría de la Mujer, Equidad de Género y Diversidad Sexual con condiciones idóneas para aportar en el mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres vallecaucanas.
No es un detalle menor que el Valle del Cauca, por varios periodos, haya ocupado posiciones destacadas en la revisión de Planes de Desarrollo con Enfoque de Género.
Sobre la participación política de las mujeres, nuestro departamento avanza en la consolidación de acciones para prevenir, orientar y rechazar la violencia política contra la mujer.
Esta problemática estuvo invisibilizada hasta el 2025, ya que nuestro país se demoró 25 años en legislar sobre este tema que desde el 2000 ya tenía los ojos puestos a nivel internacional.
El Valle del Cauca avanza con una apuesta clara, una institucionalidad fortalecida y un legado de gobiernos liderados por mujeres que han estado a la altura de implementar la más robusta receta para disminuir brechas: la Plataforma de Acción de Beijing.
Sigamos conociendo nuestra historia para que, cuando alcemos la voz, no haya ninguna posibilidad de callarnos.
@LizaNathaliaRodríguez
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