El nuevo libro del profesor Ricardo Sánchez Angel, Política y Universidad, editado por la Universidad Libre, sede central en Bogotá, plantea los orígenes de las universidades, su rol en las sociedades, y sobre todo el núcleo del trabajo gira alrededor de la autonomía universitaria, sus inicios y repercusiones en América Latina.
Las universidades son posibles por la población académica, los estudiantes forman el núcleo de la comunidad académica y todo gira alrededor de ellos: los profesores, los programas, las directivas universitarias. La formación de estudiantes debe ser la preocupación de las universidades: los estudiantes son los mediadores con la sociedad, con el pueblo que no tiene acceso a la educación superior. Las familias protegen al estudiante, tienen esperanza en ellos y el futuro de esas familias depende de esa formación, también el futuro de la sociedad y del Estado.
En Colombia entre 1826 y 1827 se crearon las primeras universidades republicanas, la llamada Universidad Central en Ecuador, Cundinamarca y Venezuela; y las universidades de el Cauca, la de Magdalena y la del Istmo. Dentro de la era del Olimpo radical nació la Universidad Nacional, en 1867, tres años después animados por Miguel Antonio Caro se pretendió que fuese una universidad católica presidida por el arzobispo de Bogotá. En Colombia y toda América Latina, continuó la influencia conventual.
Ricardo Sánchez Ángel, alude al mayo del 68 donde registró un movimiento estudiantil triunfante pues sin proponérselo se coaligó con el movimiento obrero, con el movimiento feminista que eclosionó, y con el naciente ecologismo. Desde esa época los movimientos sociales del mundo tienen a mayo del 68 como un referente pues fue el embrión e las protestas que se entrelazan hasta llegar en el siglo XXI a las protestas globales.
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