Miguel Yusty

Jamundí, un problema nacional

Miguel Yusty

A pesar de las grandes dificultades que ha significado para el departamento la contención del Covid-19, la gobernadora Clara Luz Roldán, en uno de sus tantos actos de valentía, decidió plantearle al presidente Duque que el problema de Jamundí es de tal complejidad que ha rebasado los parámetros de control territorial ejercido por la Alcaldía de Jamundí y la Gobernación del Valle.

Lo cierto es que Jamundí forma parte geográficamente del sur del Valle, pero, desde el punto de vista de la cartografía del crimen organizado, es una ventana para manejar el comercio de drogas y mantener circuitos de control territorial en una ruta que sale desde la zona rural de Jamundí hasta las comunas y barrios del oriente y sur oriente de Cali.

Es tal la importancia estratégica de Jamundí y tal su dependencia con la economía del narcotráfico, que además es la otra puerta natural y expedita para la movilización de la cocaína producida por las más de 72.000 hectáreas que hacen límite con los departamentos de Cauca, Putumayo y Nariño, y que convierten al municipio en la joya de la

corona para disponer a sus anchas del Naya y Buenaventura.
Ya desde la administración pasada de Dilian Francisca Toro y como respuesta a la oleada de crímenes y masacres como las perpetradas este año por las disidencias de las Farc, el ELN y las bandas del crimen organizado, se realizaron todo tipo de acciones, consejos de seguridad con los gobernadores de Cauca, Nariño y el Presidente mismo, se implementaron batallones de fuerzas especiales, que dieron como resultado la desaparición de los “pelusos”, pero que, por el descuido del Gobierno Nacional, fue rápidamente ocupado por la disidencia Jaime Martínez de la Farc.

El crecimiento de las hectáreas cultivadas desde hace rato superó las 3.000 hectáreas y además las formas de organización política de los cultivadores de coca del Cauca, Nariño y Putumayo se están implementando en Jamundí, lo que significa que el municipio ya no solo es una zona de tránsito sino que allí viven a sus anchas delincuentes enriquecidos, como lo evidencia la captura de capos como el extraditable “Tánatos”, que tenía a la luz del día 5 fincas en Jamundí, una lujosa vivienda y era uno de los tantos contactos de los carteles mexicanos, garantizándoles el control de todo el circuito económico, igualmente el comercio en Cali.

Esperamos los vallecaucanos que esta vez el Gobierno Nacional le pare bolas al llamado de la Gobernadora y no vayamos a tener que lidiar tarde que temprano en Jamundí, con una situación parecida a la de Quibdó.

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