Diego Hau

Integración Regional como estrategia para mejorar la calidad de vida en nuestros territorios

Diego Hau

La tendencia de crecimiento poblacional actual en el planeta, significa un escenario que no puede pasarse por alto: son cada vez más personas habitando las ciudades – de acuerdo al Banco Mundial, alrededor de un 56% de la población total-, estableciéndose nuevas y mayores necesidades que estas últimas deben resolver.

El caso colombiano no es exento a ello. Según el DANE y el DNP, entre el 2010 y el 2035 la población urbana en Colombia incrementaría en al menos un 7 %, pasando de una cifra de 34 a 48 millones de habitantes en las urbes, la cual incrementaría para el 2050 con un aproximado de 52 millones de personas.

Tal contexto destaca dos insumos clave para entender la importancia de las ciudades en Colombia: el Estudio de Política Nacional Urbana de Colombia del 2022, desarrollado por la OCDE y la Política del Sistema de Ciudades.

De acuerdo al primero, las ciudades en Colombia representan actualmente un 85% del PIB total nacional. El segundo plantea que, a fin de mejorar la calidad de vida de las personas desde el cierre de brechas socioeconómicas a nivel regional, deben aprovecharse las aglomeraciones y procesos de urbanización.

El llamado que hace este último es claro: se necesitan administraciones coordinadas para la resolución de desafíos comunes; por anotar algunos, la protección y conservación de recursos hídricos, el acceso a la vivienda, los servicios de transporte, el uso de suelo con función social, la seguridad y el empleo.

Acorde a esto, los esquemas de asociatividad territorial representan mecanismos de cooperación horizontal entre los territorios aglomerados, los cuales se orientan desde relaciones funcionales cuya tarea es el abordaje integral de las demandas comunes de la población; en Colombia destacan el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, el Área Metropolitana de Barranquilla, el Área Metropolitana de Bucaramanga o el Área Metropolitana de Centro Occidente.
Con un aproximado de 3.2 millones de habitantes, la consolidación del Área Metropolitana del Suroccidente de Colombia

(AMSO) conformada por los municipios de Candelaria, Dagua, Jamundí, Palmira, Puerto Tejada, Villa Rica y el Distrito de Santiago de Cali, representa una oportunidad de alto valor para situar en la agenda pública acciones conjuntas sobre dimensiones como la competitividad y el desarrollo económico, la gestión integral del hábitat, la movilidad, la seguridad, la convivencia y cultura ciudadana y el ámbito sociocultural.

Esto representa una tarea al unísono establecida desde los Planes de Desarrollo de cada uno de los territorios mencionados; en el caso específico de “Cali, Capital Pacífica de Colombia”, la consolidación del AMSO es una tarea de primer nivel, viendo así los elementos indispensables para suplir las necesidades de la ciudadanía, atendiendo a mecanismos de integración regional, para un territorio vivo que se conecta cada vez más con sus pares.

Lo anterior ha significado una gestión importante ante el Congreso de la República y la Registraduría Nacional, estableciéndose como fecha tentativa el mes de noviembre de 2024 para la consulta popular frente a la constitución del Área.

Así, el funcionamiento de manera coordinada y respetuoso de la autonomía de los municipios del suroccidente del Valle del Cauca y del norte del Cauca, a través de procesos de gobernanza metropolitana, en razón de sus necesidades ambientales, sociales y económicas comunes, invita a reconocer las oportunidades de desarrollo sobre lo que frecuentemente se ha visto como un obstáculo.

Acercar los territorios de esta zona tan importante para el país, implica alinearse a una tendencia global: las metrópolis, como fuente de bienestar y desarrollo, desde un enfoque de cierre de brechas regionales y urbano-rurales.

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