Hoy es el Día de los Inocentes, y el mundo sabe por qué, pero, es una fecha que se toma para bromear o “tomar del pelo”. Cae como anillo al dedo para mencionar “inocentadas” que en nuestro país han causado risa, resquemor, ira o incertidumbre, “inocentadas” que a muchos que tienen poder poco les importa.
Por ejemplo: Hace dos años algunos congresistas lograron hacer realidad un proyecto contra la corrupción, mucha gente votó a favor, pero, como todo en Colombia, fue una “mamadera de gallo” más, que no llegó a ningún puerto. Una lástima porque, curiosamente, después de ese experimento electoral, la corrupción se potenció, convirtiendo al país en una vergüenza mundial. Los que practican ese cuestionado esperpento, pasan, por un lado, haciéndose los pendejos pues saben que nada les va a pasar porque son conscientes que nuestra justicia también se perrateó.
Hubo discursos en la campaña pasada sobre rebajar o mermar el elevado e injusto salario de los congresistas, sus UTL`s, sus vehículos blindados y escoltas, pero, también fue otra burla contra el pueblo colombiano. No es justo que mientras el salario mínimo se reajusta vergonzosamente y mientras mucha parte de nuestros compatriotas tienen un nivel de vida desigual, estos personajes que se hacen llamar “padres de la patria”, se burlen de la nación en tema tan doloroso.
Igualmente, no deja ser una “inocentada” ese cuento de que los políticos se retiran de sus partidos sin entregar las curules, irrespetando los avales que los partidos les brindaron confiando en su buena fe y, además, sin respetar las decisiones de bancada. País en subdesarrollo, infortunadamente.
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