Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Hendrix, Candelaria y su pasión

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Jonny Hendrix Hines-troza, con su tercera película, Candelaria (2018), estrenada   el 23 de agosto, hizo un perfecto homenaje a los adultos mayores en su mes.

“Nunca es tarde para la pasión”, es la frase de entrada que invita a los espectadores a ver este drama actuado por Alden Knight, como Víctor Hugo, y Verónica Lynn, como Candelaria.

Este, su tercer filme, después de Chocó (2012) y Saudó laberinto de almas (2016), enriquece la cinematografía que recrea los problemas de la soledad, del erotismo, la sobrevivencia y la marginalidad de los ancianos.

Candelaria conmueve, alegra y contagia de mucho amor. Hendrix puso el ojo en la realidad de una pareja inmersa en la sociedad cubana que afronta la pobreza debido a la crisis socialista.

Sin embargo, podemos hacer una perfecta analogía entre “Candelaria” y “Lugares comunes” (2002), filme de Adolfo Aristarain, actuado por Federico Luppi y Mercedes Sampietro.  

Podemos contrastar los problemas narrados en la historia cubana, con los argentinos: él trabaja en una tabacalera y ella en un hotel como empleada.

La pareja de docentes argentinos al pensionarse en un país atravesado por la crisis económica, tuvo que vender su apartamento para sobrevivir.

Hendrix contextualizó su historia en Cuba, después de la caída del muro de Berlín y de la perestroika rusa. Pero similar éxito hubiera logrado con otra versión de “El coronel no tiene quién le escriba” (1999), dirigida por Arturo Ripstein y basada en la novela de Gabriel García Márquez. Candelaria de Hendrix, da relevancia a los adultos mayores, es antirracista y enseña que la pasión sólo termina con la muerte.

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