Crónica de Gustavo Álvarez Gardeazabal

Hay que mamarse de los aviones

Gustavo Álvarez Gardeazábal

Como la guerra total que ha decretado Abelardo no se hace con aviones supersónicos sino con drones y con cúpulas antidrones, valdría la pena ahondar en la posibilidad de que Colombia se mame de comprar los aviones suecos que negoció Petro, como lo propuso el tributarista Santiago Pardo.

Teóricamente, (porque el asunto ha sido casi secreto), son 13 billones de pesos que servirían muchísimo en el montaje de un programa de reconstrucción y rehabilitación de las víctimas del terremoto.

Aunque en Colombia siempre se ha dicho que para el mamón no hay ley, como no se conocen los términos del contrato firmado con Saab, fabricantes de los aviones, y los términos de fuerza mayor no aplicarían ante un tribunal de conciliación internacional porque el terremoto no es la culpa de la emergencia fiscal grave que padecemos, valdría la pena explorar salidas que puedan conducir a la mamada del negocio.

Por ejemplo, renegociar el cronograma de pagos o conversar los términos de rebaja de las penalidades pactadas.

Lo otro sería jugar a la ruleta del hábil abogado de baranda, que siempre ha sido el presidente Abelardo.

Es decir, incumplir asumiendo las consecuencias contractuales como multas, pérdida de anticipos, daños, etc.

Y como eso iría a pleito internacional, dilatarlo para que sea un problema del presidente y del gobierno que tome el mando en 2030.

De todas maneras como las leyes contra los mamones finalmente no han regido en este país, ni en el mundo que maneja Trump, (el gran mamón permanente hasta de lo que dice y promete hacer), valdría la pena pensar en cómo afrontar los peligros de ahorrarse esa plata, si es que ya no han pagado entre anticipos y primeras cuotas mucho más.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar