Ficcion o realidad

Harold García

El filósofo Louis Altusser, fallecido en 1990, decía que en este mundo las estructuras matan con mucha más eficacia y de forma mucho más masiva que las personas. Esta frase se ha convertido en una leyenda cuando se trata de entender cómo el sistema mundial con sus proverbiales injusticias logra generar acciones estatales o corporativas que llevan a la muerte. Decir que con los recursos económicos que se aplican al desarrollo de armas de destrucción masiva se podría eliminar la pobreza, es suficiente para entender el pensamiento de este argelino alinderado en la ideología marxista.

Hoy en día, con todos los grandes problemas de la humanidad por el covid – 19, se rumora que las estructuras dominantes calcularon lo que está sucediendo. Algunos pregonan que es el comienzo de la guerra biológica mundial generada por alguna de las potencias para aminorar el poder de sus rivales y que el ataque se salió de madre afectando a todo el mundo. Otros hablan que la vacuna tiene un microchip con el objetivo de controlarnos o incluso para inocularnos dosificadamente varias enfermedades que favorezcan a los dueños de los medicamentos. Se pronostica que pronto estaremos en un ciclón permanente de virus que nos mantendrán aislados de por vida y con tapabocas permanente.

Me gustaría encontrar una línea divisoria entre la ficción y la realidad. Quisiera imaginarme que esta pandemia como la viruela, la peste bubónica, la gripe española y el cólera pasará luego de dejar una estela de fallecidos o se quede pero como la influenza o el VIH que prevalecen pero son relativamente controlables. No quisiera dejarme marear por propuesta de ficción con reptilianos a bordo, líderes mundiales desquiciados, científicos locos y proyectos zombi para la población mundial.

Prefiero aceptar que el sistema mundial genera pobreza a costa de unos pocos millonarios, pero que algún superatleta o músico o bailarín o nerd nacidos en un barrio popular de una ciudad tercermundista también puede lograr ser multimillonario. Creer en este mundo incomprensible donde vivió el pobre Louis Altusser que luchó por una sociedad más justa pero en 1980 en una crisis maníaca estranguló a su mujer.

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